¿A quién no le pasó? Las nuevas tecnologías exigen que nos adaptemos para darle la mejor utilidad posible, pero no todos podemos hacerlo de la misma manera… Dos abuelas fueron de paseo a la Basílica de Luján y en un momento quisieron sacarle una foto al histórico santuario. Para eso, una de ellas tomó su celular y apuntó contra el templo.
Sin embargo, la imagen que le devolvía la pantalla del teléfono era la de su rostro en primerísimo primer plano. «¿Por qué no me saca lo que estoy enfocando?», protesta mientras toca el aparato. «Te saca aquello, por allá», le dice su amiga. «Esperate, a ver», vuelve a contestar la fotógrafa.
¿Qué pasó? Las abuelas, en la intención de obtener la instantánea deseada, no se dieron cuenta que tenían la cámara en modo selfie y apretaron el botón para grabar video. Por eso, quedó registrada la desopilante situación.
«Me está sacando aquello de allá», sigue. «Enfocá el caballo, cualquier otra cosa», contesta su amiga. «Será así, pero no puede sacar al revés», se resigna.
La escena subida por algún pariente se viralizó de inmediato en las redes, para tomarlo con humor, por supuesto.