La sociedad cambia en todos sus niveles y Esperanza no es ajena a la presencia de menores que cada vez a más corta edad se vuelcan al delito, a las adicciones y/o a deambular armados por las calles.
Precisamente en la madrugada del martes efectivos del Comando Radioeléctrico que realizaban patrullajes preventivos en la zona céntrica observaron a un joven que al advertir la presencia policial actuó de manera extraña.
De inmediato lo persiguieron y detuvieron la marcha del muchacho que posee residencia en Esperanza y apenas tiene 15 años. Al interrogarlo contestó con evasivas, entonces decidieron chequearlo y entre sus ropas llevaba una cuchilla y una navaja.
Por qué motivo circulaba con estas armas blancas y qué hacía a esa hora no pudo ser precisado, pero sospechan que estaba «a la pesca» para robar celulares u otras pertenencias.
Lo detuvieron y la causa quedó en manos del Juzgado de Menores y también actuó la Subsecretaría de Niñez Adolescencia y Familia.
La ley sostiene que al tener 15 años no es consciente de sus actos, por lo tanto su conducta no puede ser castigada como si se tratara de un mayor… ¿No será tiempo de legislar con un poco de sentido común adecuando las normas a los tiempos que vivimos y al país que habitamos?
Los defensores de los derechos humanos reaccionarán diciendo que es víctima del sistema y quizás tengan razón, pero está claro que los planes del Estado para los jóvenes que desvían el camino, en el 90 por ciento de los casos fracasan rotundamente, entonces en el «mientras tanto» este menor, como tantos otros, sigue libre pensando en nuevas andanzas.
Hasta que no pase algo grave, nadie reaccionará. Así estamos y no está claro que no es culpa de la policía.