Además los golpea el incremento de las tarifas, en particular la energía eléctrica. Algunos redujeron personal. «Cuesta seguir porque todo aumenta y cada día vendemos menos», repiten varios y apuntan al gobierno nacional que no fomenta el consumo.
Un dirigente gremial hace varios meses explicó lo que se venía y resumió su pensamiento de la siguiente manera: «Los comercios no venden menos por culpa del estacionamiento medido como algunos dicen, sino por Mauricio Macri».
Fue en medio de la disputa por el SEMI, cuando algunos comerciantes que no forman parte del Cicae afirmaban que la pérdida de ventas obedecía a los 4 ó 5 pesos que se cobraba para dejar el auto en la zona arancelada.
Queda claro que sin tener como objetivo introducirnos en cuestiones políticas este sindicalista tenía razón, porque aun dejando de cobrar el estacionamiento a la tarde y los sábados, todos coinciden en señalar que perdieron ventas «porque la gente no tiene plata».
Además se quejan por los altos costos que genera mantener abierto un negocio, ya que los alquileres se siguen ajustando muy por arriba de las mejoras salariales conseguidas por los distintos sectores de la economía y en algunos casos hasta superan la inflación.
Otro tema al que todos aluden es al costo de las tarifas, en particular la luz, ya que desde la quita de subsidios las boletas se fueron «por las nubes» y para poder seguir funcionando sabemos que hay heladerías, bares y comedores esperancinos, sólo por citar un puñado de rubros, que tuvieron que largar gente.
Estas cuestiones derivaron en que existan varios locales comerciales sin ocupar y que en estos meses sea casi nula la concreción de nuevos emprendimientos, más que nada en el ámbito comercial.
¿Hasta qué punto llegará esta dura realidad? Esperemos que empiece a cambiar porque de lo contrario a las consecuencias las sufrimos, de una u otra manera, todos los habitantes de la ciudad.
