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Pagar para leer en Internet, los cambios que llegaron

Muchos lectores se sienten un tanto confundidos porque los dos medios más importantes del país en materia de información escrita, Clarín y La Nación, comenzaron a cobrar el acceso a sus contenidos digitales. ¿Cuántos argentinos están dispuestos a sacar la billetera para informarse por la web? ¿La gente se encuentra preparada para ese cambio tan abrupto?

En realidad no se trata de una gran novedad. Siempre se pagó para leer los diarios, periódicos o semanarios. Existen pocos diarios de tirada gratuita, aunque no cuentan con el impacto en la opinión pública como el que alcanzan los medios más conocidos. Desde siempre quien pretendía informarse de los acontecimientos buscaba al canillita de su confianza o el kiosco del barrio para comprar el diario de su preferencia. Nada extraño.

Las cosas comenzaron a cambiar a partir de la aparición de Internet y su masividad creciente que por un lado puso en duda la continuidad de los medios de papel y por otro permitió el acceso gratuito a la información que antes debía pagarse. Nos mal acostumbramos fácilmente.

Sin embargo esos tiempos de bonanza parece que llegaron a su fin, ahora es el turno de cobrar también en la web. Primero fueron algunos diarios ingleses y americanos que comenzaron a solicitar un abono para permitir el acceso a determinada información vinculada a investigaciones periodísticas, y el gran paso lo dio, como no podía ser de otra manera, el New York Time, que directamente comenzó a cobrar un abono por el ingreso a la totalidad de las noticias de su página web. Lo que parecía una locura hace un par de años ahora poco a poco se va tornando habitual, pagar para ver el contenido del sitio informativo que se actualiza de manera permanente.

En estos tiempos la creciente costumbre también llegó a nuestro país. La Nación y Clarín en sus versiones digitales cobran un abono mensual para poder acceder a las noticias. Desde hace algunos días sólo se pueden leer los titulares y quien haga clic en alguna noticia de su interés deberá estar registrado como un cliente para poder seguir leyendo, es decir tendrá que pagar el abono correspondiente, aunque ambos medios mantienen algunas diferencias en sus ofertas.

Por ejemplo en Clarín un escueto cartel en el medio de la pantalla indica al ocasional lector que «llegaste al límite máximo de notas gratuitas por mes. Seguí leyendo Clarín sin límites. Suscribite ahora».

Inmediatamente se sugieren una serie de alternativas con promociones incluidas. La primera indica un abono «full digital» con acceso ilimitado y una app que permite seguir los contenidos por los celulares.

Hay alternativas aún más caras que posibilitan disfrutar de descuentos en conocidos locales comerciales y demás «ganchos». En todos los casos se trata de una promoción por 6 meses.

En La Nación las cosas no son muy diferentes. En principio a partir de las 10 notas mensuales el sitio pide registro al usuario. Luego permite consumir 30 más sin costo alguno. Es a partir de las 40 notas por mes que simplemente dan a conocer las «ofertas» para los interesados en suscribirse.

Como se recordará hubo un paso previo cuando dos años atrás ambos medios masivos de comunicación obligaban a sus lectores a registrarse sin costo, ya sea de forma directa o bien vía Facebook o Google para poder seguir leyendo. Ahora simplemente comienzan a cobrar esa posibilidad.

La aparición de Internet nos hizo creer que la compleja maquinaria informativa nos iba a regalar su producto para siempre. Grave error. Las noticias continuarán estallando en las pantallas de las PC y de los celulares pero ahora debemos pagar para verlas. El futuro ya llegó.