Marzo de 2008, piquetes, cortes de rutas y del túnel subfluvial Santa Fe – Entre Ríos, en el resto de la Mesopotamia bloqueos a salidas de camiones, desabastecimiento de alimentos y combustible, toneladas de productos desechados y leche tirada a las alcantarillas. Duración: tres meses. En contra del proyecto de ley de retenciones móviles a cereales y oleaginosas. Organizaciones participantes: Sociedad Rural Argentina, CRA, Mesa de Enlace, etc, representantes de los productores agrícolas en explotaciones de diverso tamaño.
14 y 19 de diciembre de 2017, concentración de manifestantes en los alrededores de la Plaza de los Dos Congresos en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en contra del ajuste en los haberes de jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo. Participantes: jubilados, gremios, organizaciones sociales, agrupaciones políticas.
Ninguno de los cortes de ruta y maniobras para el desabastecimiento de productos procedentes del campo fue reprimido. Los medios de prensa en formato oligopolio estaban del lado de los reclamantes e impusieron la consigna «Todos somos el campo» (aunque de tierra tengamos solo la usada en la maceta del balcón).
En los deplorables episodios de violencia del Estado armado en contra de los ciudadanos protestantes -que provocó cientos de heridos y detenidos cerca y en las adyacencias del Congreso de la Nación los días jueves 14 y martes 19 de diciembre últimos- Gendarmería y Policía Federal primero, y la Policía de la Ciudad de Buenos Aires después, aunque con el auxilio de las demás fuerzas de choque, hicieron revivir las peores escenas de represión y barbarie que se vieron en la dictadura cívico militar.
Otra vez apareció la distinta vara al momento de legitimar o descalificar una protesta de ciudadanos por considerar que una medida del gobierno perjudica sus derechos e intereses.
El blindaje mediático del que goza el Presidente Macri y su gobierno de alianza Cambiemos (después de darle al Grupo Clarín todos los negocios que pidió: cuádruple play y fusión de Cablevisión y Telecom, previa sepultura de la Ley de Medios) instala el relato de los «forajidos» que intentaban tomar el Congreso y dar un Golpe de Estado agrediendo a las fuerzas de choque tipo robocop que vallaron el Congreso e impidieron a las columnas de manifestantes acercarse al edificio donde un fallido quórum obligó a levantar la sesión el jueves 14 cuando se intentó dar aprobación exprés al proyecto con media sanción del Senado.
El objetivo se consumó días después con una estrecha diferencia de una decena de votos de diputados agarrados de las bolas por los gobernadores de sus provincias, a favor de la llamada «reforma previsional» que cambia la fórmula para aumentar haberes y mete mano en la caja del ANSES y el Fondo de Garantía de Sustentabilidad. Abre, además, las puertas para la reaparición de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP). El gran negocio que el gobierno de Kirchner le sacó a Magnetto y a los bancos y compañías de seguros que entregaban una jubilación menor a la mínima actual mientras se enriquecían con el manejo financiero de los aportes de los trabajadores y autónomos.
La Argentina de la doble vara, del Poder Judicial al servicio del poder político de turno, de la policía y fuerzas de seguridad en contra de la integridad física de los ciudadanos por quienes se les confía armamento y paga un sueldo, la Argentina del submarino inhallable, de Santiago Maldonado, de Nahuel ejecutado por la espalda, de los tarifazos, del pretendido dos por uno para los autores de delitos de lesa humanidad.
Argentina, donde unas protestas son legítimas y otras meros actos de vandalismo, volvió al mundo con fotos y noticias sobre la violencia que provoca un gobierno que parece solazarse con los palos, las balas de goma, los camiones hidrantes y gases lacrimógenos.
«Mi voto no es positivo» balbuceó Cobos para desempatar en contra de las retenciones móviles a los dueños del agro negocio y se fueron felices del Congreso tras tres «meses de lucha». Todos somos el campo, nos convencieron aquella vez. Esta semana con votos propios y de diputados extorsionados la Cámara Baja dio sanción definitiva al ajuste de las jubilaciones y AUH. Ahora vienen por la reforma laboral.