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Más denuncias por intentos de secuestro en la región con una trafic blanca

En los últimos meses hubo varios hechos similares en Santa Fe y también uno parecido en Esperanza. Esta semana una chica vivió una verdadera odisea que llegó a su fin porque intervino un vecino. ¿Se trata de un mito o de verdad existe gente con ese objetivo?

 

Cada tanto surgen nuevos relatos y si bien cada uno posee sus particularidades, en la parte central coinciden en la presencia de una trafic blanca que se acerca y uno o dos de sus ocupantes intentan introducir por la fuerza a jóvenes mujeres de la región.

En la capital provincial hubo varios hechos similares -el último esta semana- y también en Esperanza sucedió algo parecido, aunque el testimonio de la víctima no resultó tan convincente y todo quedó «en la nada».

¿Se trata de un mito urbano o es algo que realmente ocurre más que nada en las grandes ciudades, pero terminan «tapando» para no generar pánico en la población? Lo que sí sabemos es que periódicamente desaparecen adolescentes en la ciudad de Santa Fe, situación que muchas veces no trasciende a los medios, pero que de fuentes judiciales pudimos confirmar.

¿Puede tener que ver con redes de trata que luego obligan a las jóvenes a ser parte del submundo de la prostitución? La palabra la tienen las autoridades, pero lamentablemente es algo que ocurre a menudo en las narices de la policía.

 

Habló con Uno Santa Fe

Compartimos la cobertura que los colegas le dieron a este caso, entrevistando a la madre de la víctima.

«La situación que estamos pasando como familia no se la deseo a nadie; uno pensaba que el secuestro de menores con una trafic blanca era un mito, un cuento de las redes sociales, pero ahora estamos viviendo esta pesadilla en carne propia», comenzó el relato Sandra, la madre de la joven de 16 años que vivió la desagradable y traumática experiencia.

El lunes esta mujer denunció en el Centro Territorial de Denuncias Santa Fe Norte tira por tierra todo tipo de mito y pone de relieve una gravísima y delicada situación que instala un alerta en los padres de los adolescentes.

 

Detalles

Este lunes, minutos antes de las 13, cuando la menor volvía de la escuela hacia su casa en la zona norte de la capital santafesina, al bajar de un colectivo, en la esquina de Aristóbulo del Valle y Espora, y tras caminar unos metros por esta última calle en dirección este, fue sorprendida por una persona que luego de un fuerte forcejeo intentó subirla dentro de una camioneta blanca estilo Trafic.

Un transeúnte que observó la situación tomó intervención esgrimiendo gritos, acción por la cual rápidamente el hombre soltó a la joven, ingresó por la parte trasera del vehículo y se dio a la fuga.

«Cuando mi hija bajó del colectivo caminó unos metros hacia el este por calle Espora y al intentar cruzar la calle salió de la parte de atrás de una camioneta Trafic un sujeto mayor de edad que la sujetó de los brazos e intentó ingresarla dentro del vehículo.

Como se empieza a dar un forcejeo, la agarró del cuello tratando de asfixiarla. Justo en ese momento, gracias a Dios, un hombre que observó la situación le comenzó a gritar a este sujeto y mi hija pudo zafarse», subrayó la madre de la menor de edad.

«No puedo entender tamaña impunidad de estos delincuentes, sabiendo el horario tan transitado en la zona, área de bancos y comercios con muchísimo movimiento», explicó Sandra y continuó agregando: «Inmediatamente hice la denuncia correspondiente y luego personal de Trata de Personas se comunicó conmigo para realizar la denuncia penal. Un fiscal ya tomó el caso y ahora quiero saber a fondo qué fue lo que pasó para que puedan encontrar a estos degenerados.

Fue tan desagradable la situación que nos tocó vivir que no sabemos la identidad de la persona que ayudó a mi hija a soltarse de las manos de estos tipos. Le agradezco a Dios el auxilio de esta persona y que hoy mi hija está viva, con su familia. Tan solo pensar que por una cuestión de minutos se podrían haber llevado a mi pequeña, como tantos casos de chicas desaparecidas que existen, se me estremece el alma», sostuvo Sandra y remató en relación a la persona que ayudó a su hija: «Actuó y se involucró en la situación; no miró para el costado como hace mucha gente ante los problemas ajenos».

Un dato importante es que en la denuncia consta la descripción de quien intentó introducir dentro del vehículo a la menor: «El que me agarró era un hombre pelado, de unos 40 años, con tatuajes en el brazo (tribales), musculosa negra y un pantalón de buzo negro».

Además, según narra la adolescente, «la persona que la ayudó observó que en la parte delantera de la camioneta, que no tenía patente, en el sector del conductor, había una persona delgada con bigotes».