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Marcharon pidiendo justicia por cuatro muertes impunes

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El sábado familiares y amigos de las cuatro víctimas fatales de un accidente ocurrido en ruta 70 volvieron a movilizarse exigiendo que los responsables tengan castigo.

El luctuoso hecho tuvo lugar en enero de 2013, cuando una Toyota Hilux que circulaba a alta velocidad embistió a un Fiat 147, donde viajaban varios adolescentes.

Desde ese momento se puso en marcha una amplia red de complicidades y corrió mucho dinero para que el esperancino Ayrton Reutemann y su amigo Marcos Zago, también piloto de carreras, logren zafar de su obligación civil y penal.

Esperancino.com.ar estuvo en el lugar este fin de semana, donde familiares de los chicos reiteraron «que la policía no actuó como debía, desde el inicio hicieron lo imposible para que todo quede en la nada».

Los colegas del periódico Edición Uno fueron los únicos que oportunamente contaron cada uno de los entretelones de la causa que suma anormalidades, desnudando increíbles situaciones… «Compraron todo, hubo plata de las familias de ellos (por Reutemann y Zago) y también de amigos de Esperanza que pusieron dinero para los abogados, policías y para que la justicia mire para el costado… ¿Cómo puede ser que después de cinco años todavía no exista nada claro ni se haya hecho el juicio? Dios les hará pagar lo que acá están evitando que se conozca», dijo la mamá de una de las víctimas.

Vale recordar que desde el comienzo se sospechó que esa madrugada la Hilux era manejada por Ayrton Reutemann, pero de entrada los peritajes realizados por efectivos de la Unidad Regional XI y las declaraciones de quienes circulaban en este rodado apuntaron a que conducía Zago… De todas maneras, después de sostener durante cuatro años ese argumento, insólitamente hace pocos meses el propio Zago pidió declarar y reconoció que había mentido para cubrir a su amigo, porque en verdad Reutemann estaba al mando de la Toyota al momento de embestir al 147 y ponerle punto final a la vida de cuatro jóvenes.

A pesar de estas «tomadas de pelo», los dos siguen libres y la justicia no parece muy interesada en avanzar para llegar al fondo de la cuestión. Mientras tanto los familiares de las víctimas siguen llorando y exigiendo que se acabe la impunidad.