Pese a que el fiscal Alejandro Benítez pidió la prisión preventiva de “Papu” Iñiguez, para la ley los robos de los cuales está acusado siguen siendo “delitos menores” y el juez no aceptó el pedido, sino que hizo lugar a la solicitud del abogado defensor y le otorgó medidas alternativas mientras continúa siendo investigado por cuatro robos que pudieron ser acreditados mediante las evidencias.
Esas medidas son la prohibición de volver a Esperanza, constituir domicilio en la ciudad de Santa Fe, someterse a un tratamiento para sus adicciones, no portar armas y no acercarse a las víctimas.
Sin embargo seguirá preso hasta poder demostrar que consiguió un inmueble para vivir en la ciudad capital.
Se entregó
Esperancino.com.ar contó este viernes antes que nadie que Gustavo Nicolás Iñíguez, más conocido como “Papu”, se entregó en la Comisaría Primera, tras estar prófugo durante varios días por diferentes hechos.
Tenía pedido de captura por robar una moto Honda Wave en Maradona al 1500 el 22 de febrero y al día siguiente robar en despensa “La Loli”, ubicada en Alem al 1300, hecho que quedó registrado en videos que fueron difundidos por este portal.
Además el 4 de marzo un vecino lo vio circulando por barrio La Orilla en una moto robada y cuando llegó la policía la dejó tirada y escapó.
La moto, a la que le habían sacado varias partes, pudo ser recuperada por su propietario tras la identificación de personal policial de la Planta Verificadora de la UR XI. Había sido robada el día anterior en barrio Norte.
Por todos estos hechos la Agencia de Investigación Criminal de Las Colonias realizó análisis de cámaras de seguridad y otras tareas de inteligencia que permitieron relacionar a Iñíguez con los distintos hechos, por lo que el fiscal Alejandro Benítez emitió el pedido de captura.
Los investigadores estaban tras los pasos de “Papu”, que al parecer se estaba ocultando en Santa Fe.
Cercado por los agentes y aparentemente ya sin tener donde ir, decidió entregarse en la Comisaría Primera de Esperanza.
Mensaje
Antes de presentarse en la sede policial, dejó un mensaje en su cuenta de Facebook.
“Hasta acá llegó todo. Dios bendiga a todas esas familias que sufren por un hijo en adicción. En especial a todos las madres“, publicó.
Su confesión refleja lo que ocurre en gran parte de Argentina: los jóvenes roban para consumir drogas. Un problema que requiere de soluciones a nivel nacional, con la participación de todos los actores sociales.