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La historia de la Cremería de Humboldt, sinónimo de la industria láctea santafesina

Los inicios de la industria láctea santafesina y Humboldt están fuertemente vinculados. Fue en esta zona del departamento Las Colonias que nació en 1909 la Sociedad Cooperativa de Cremerías Limitadas “Unión La Nueva”. Fue la primera cooperativa tambera del país y probablemente de Sudamérica.

Con el correr de las primeras décadas de la colonia, hay una gran cantidad de industrias, cooperativas y emprendimientos que nacían ante el crecimiento de la producción lechera. Un ejemplo de ello es la Cremería Nº 20 de Asociación Unión Tamberos Cooperativa Limitada, que a pesar del paso del tiempo se mantiene casi intacta y nos permite conocer cómo eran en aquellos primeros años la incipiente industria láctea santafesina.

El Litoral dialogó con autoridades de la Asociación Amigos del Museo Histórico de la Colonia y de la comuna de Humboldt para conocer las características que tenía la producción lechera y principalmente la famosa “cremería de chapa”.

“La gente que recorre la zona rural y va camino a Humboldt puede observar lo que anteriormente fue la Cremería Nº 20. Es una de las pocas cremerías de chapa que aún quedan en pie y que nos pueden contar a través de esas chapas la historia de la lechería en la zona y básicamente en Humboldt, que fue inclusive cuna de la primera cooperativa tambera del país con la Cooperativa La Nueva que tuvo su inicio en el año 1909 y llegó hasta 1925 cuando se forma la Asociación Unión Tamberos Milkaut”, manifestó el presidente comunal Duilio Rohrmann.

El jefe comunal recordó que, si bien aquella cooperativa tuvo un final rápido debido a que los productores no quisieron darle otra salida a la producción, la cremería Número 20 es una de las expresiones de esa cooperativa y de aquella época.

“Estas cooperativas tamberas surgen en el año 1920, en esa época había otras cremerías de chapa que eran de empresas privadas que venían a desnatar y llevarse la crema”, puntualizó.

Por su parte Raúl Ruá, integrante de la Asociación Amigos del Museo Histórico de la Colonia, comentó que eran en total unos 35 a 40 tambos los que entregaban la producción en la 20. “Es una de las últimas en que para su construcción fue 100% de chapa; las que vinieron después fueron todas de material. Eran tambos chicos de unos 200 litros. Allí se trabajaba en los mejores momentos (primavera-verano) unos 8 mil litros con tres empleados. Pero en invierno con la caída de la producción eran tan sólo dos empleados”.

Hoy el Museo Histórico de la Colonia cuenta con un sector que reproduce la actividad lechera y de la empresa láctea. Hay diferentes elementos que rememoran lo que fue la actividad tambera en los primeros años de la colonia. “Es muy importante para que la gente de la zona y de las grandes ciudades puedan ver y conocer como se trabajaba en aquellos años”, añadió Ruá.

Manteca para el Reino Unido

La producción de manteca tenía como principal destino Europa: el 70% se vendía en Inglaterra.

“Lo único que se hacía era crema y manteca que se exportaba. Luego en el año 1925 apareció Milkaut con su primera fábrica, pero recién comenzó a producir manteca entre el año 1930 y 1931, que se vendía a Inglaterra un 70% de lo que se exportaba. Más tarde SanCor comenzó a producir quesos. En total en Humboldt había unas cuatro cremerías. Pero en esos primeros años del siglo XX había fábricas en varias zonas rurales: en Grutly (una fábrica de queso roqeufort); en Grutly Norte había dos cremerias, En Hipatya había una fábrica de quesos. Hoy no quedó nada. Esta es la única que se mantiene en pie”, puntualizó Ruá.

En este sentido Rohrmann precisó que generalmente se desnataba la crema aquí en las cremerías y se llevaba hasta la estación del ferrocarril en tachos hasta las mantequerías.

“En esa época una vez que se descremaba la leche la única posibilidad que había era la de producir manteca. En esta zona en todas las cremerías y cooperativas había entre 30 a 40 productores asociados. Esos eran los que diariamente mañana y tarde, traían la leche en sus carros. Se arrimaban al recibo y descarbagan la leche en una tina que tenía la balanza donde se pesaba la leche. Esa tina tenía a su vez un tapón, que luego de que se pesara la leche, se levantaba con una palanca y caía a una batea común. Allí la leche se calentaba para ser desnatada (separar la crema del suero)”.

La crema iba a tachos que se acumulaban, que al ser baja en proteínas teniéndose a la sombra (no había frio industrial en esa época), duraba unos cuatro a cinco días, dado que el proceso de desnate sacaba la proteína que es lo que se descompone rápidamente. Pero en el suero la proteina tomaba una acides y se estabilizaba.

“Los productores una vez que descargaban la leche, daban la vuelta y en la parte de atrás de la fabrica había un tanque con el suero. Cargaban sus tachos con sueros y volvían al campo dado que todos en su mayoría tenían cerdos. Ese era el circuito económico de los tambos de la época, explotaciones de unos 200 litros diarios. Era un flujo mensual que la gente tenía y con el residuo de la leche engordaba sus cerdos. En esa época no había una casa en el campo que no tuviera un tambo, y cerdos que engordaba con el suero”.

Casi 50 años de producción

En general las cremerías funcionaron hasta finales de los años 60 y 70. “En esa época hubo un proceso de concentración, había una cremería que había nacido en Las Tunas (AUT Milkaut) y que tuvo un mirada más industrial y a raíz de ello empezaron a diversificar la producción. Ya no solo se hacía manteca, sino también quesos, entre otros productos. Eso hizo que AUT fuera incorporando a estas pequeñas cooperativas que hacían el desnatado. No se vendía la cremería en sí, sólo entraban con sus acciones a una cooperativa más grande, en este caso Asociación Unión Tamberos. Eso se convertía en una línea de leche. Por ejemplo acá en la zona teníamos lo que conocíamos como la línea 20 -por esta cremería -, de la 34 y así se repetía en el distrito”.

Sobre este tema Rohrmann recordó que hace un tiempo se conoció en redes sociales una publicación del Museo Histórico de la Colonia, que hacía referencia a la cremería Nº 20 y que generó un “revuelo” en la zona.

“Esa foto está en dos libros que se publicaron para los 70 y 75 años de Milkaut, donde se la pone como para graficar lo que eran las cremerías de la época. El Museo Histórico de la Colonia comenzó con la idea de armar una sala de lechería, y esa foto estaba dando vueltas. Cuando me entero hablo con autoridades de AUT y se la pedí prestada para hacer unas copias. Sabíamos que era la cremería 20 del distrito de Humboldt. Cuando se hicieron las copias el Museo la publica, rápidamente se comenzó a viralizar. La gente empezó a reconocer a cada uno de los que estaban en la foto. Fue algo muy lindo, fue una cosa muy impresionante como estas cuestiones de las redes, tiene partes muy positivas, y a través de ello la gente fue participando y recordado a cada uno de ellos: productores y cremeros, fue muy lindo”.

Fuente: El Litoral