La obra de entubado de dicha arteria llevada a cabo por Río Salado sigue ocasionándoles problemas a los vecinos. La lluvia generó enormes socavones, una persona se hundió en medio del barro y tuvieron que cerrar el paso en varias cuadras. Insólita respuesta de la firma local.
A esta altura está claro que cada vez que llueve la gente que vive sobre calle Alem y también en las adyacencias deberá extremar los cuidados porque la empresa esperancina Río Salado, a pesar de reiterados hechos similares, no hizo nada para evitar que se siga hundiendo el piso.
En este caso un vecino caminaba este viernes por la zona de Belgrano y Alem cuando de manera imprevista se hundió en el barro hasta la altura de la rodilla. No se lastimó porque es una persona relativamente joven, ¿pero qué hubiese sucedido si este accidente era protagonizado por un abuelo o gente mayor?
Ante el reclamo de los vecinos que empezaron a llamar al municipio y a distintos lugares, entre ellos Esperancino.com.ar para que el resto de la comunidad conozca lo que ocurre ante la irresponsabilidad empresaria, distintos operarios se acercaron a poner cintas cercando el lugar.
Quienes se encargan del entubado del Canal Alem, una obra de varios millones de pesos, ¿estarán esperando que se produzca una desgracia irreversible para tomar medidas en serio?
Para colmo de males ante hechos similares en la anterior lluvia más o menos importante, el dueño de Río Salado dijo suelto de cuerpo que a ellos debemos «juzgarlos cuando la obra esté terminada, no ahora que todavía estamos trabajando».
Según el razonamiento de este hombre de apellido Copes que parece haber olvidado su humilde comienzo como empresario -vale recordar que luego «fue tocado por la varita mágica» y rápidamente se hizo millonario-, le tenemos que permitir todo hasta tanto concluyan las tareas… O sea, si en el famoso «mientras tanto» cinco o seis vecinos se caen -como ya pasó-, un auto casi es tragado por un cráter -también ya ocurrió- y alguien se quiebra o padece una consecuencia mayor, hay que tenerle paciencia a Río Salado…
¿No sería mejor que apenas mejoren las condiciones climáticas envíen máquinas a compactar el piso que ellos rompieron? La responsabilidad empresaria es doble, porque Copes vive en Esperanza. ¿Le importará?
