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Inicia el juicio a un narco de Esperanza y los policías federales que lo protegían

El Tribunal Oral Federal de Santa Fe (TOF) juzgará a partir del próximo miércoles al ex jefe de la Delegación local de la Policía Federal Argentina (PFA), el comisario Marcelo Octavio «Lechuga» Lepwalts, otros 5 miembros de la misma fuerza y un narcotraficante de Esperanza al que le cobraban para protegerlo.

Será por actos de corrupción y connivencia de la PFA con narcos, que llevó al primer «descabezamiento» de la base operativa santafesina, con los allanamientos del 9 de mayo de 2019, a cargo de la máxima autoridad de la fuerza nacional de ese entonces.

Los encargados de impartir justicia serán los jueces Luciano Lauría, María Ivón Vella y José María Escobar Cello, en un debate que -según cronograma previo-, se extenderá durante las próximas cuatro semanas, con fecha de lectura de sentencia el jueves 8 de abril.

En el banquillo de los acusados, junto al ex jefe policial -alojado en el penal de Marcos Paz-, estarán cinco subalternos que formaban parte de la Brigada operativa que estaba a su cargo -el santafesino Carlos Fernando Gómez Navarro (32); el bonaerense Michael Juan Arbildo (26); y los cordobeses Cristian Pablo Bogetti (42), Darío Alberto Duarte (46) y Lucas Leonel Bustos (36)- y Guillermo Alberto Kernc, detenido con drogas en cercanías de Esperanza.

Las imputaciones

La mayoría afronta cargos por «falsedad ideológica de documento público, sustracción de elemento probatorio, encubrimiento agravado, incumplimiento de los deberes de funcionario público y abuso de autoridad, cohecho y tenencia simple de estupefacientes». En el caso de Arbildo y Gómez Navarro se les suma el delito de «falso testimonio»; mientras que Duarte y Bustos sólo responderán por la «tenencia simple de estupefacientes».

Además Guillermo Alberto Kernc (43) será juzgado por «tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, cohecho y tenencia simple de arma de guerra sin autorización».

Kernc fue detenido el 4 de abril de 2019 en un control “de rutina” que la Policía Federal Argentina desarrollaba en ruta 70, cerca del peaje de Esperanza. Allí le secuestraron 81 gramos de cocaína y lo trasladaron a la dependencia policial.

Sin embargo, a las horas quedó en libertad ya que, según la hipótesis de la Fiscalía, fue beneficiado por los agentes policiales que atenuaron los cargos en el acta de procedimiento (informaron que llevaba una cantidad menor de droga) que fue informada al Juzgado.

Según la Justicia, ese fue el comienzo de las negociaciones para brindarle «protección» para el tráfico de estupefacientes.

Tal como contó en su momento Esperancino.com.ar, cuando lo interrogaron dijo que trabajaba en una concesionaria de autos ubicada en Brigadier López y Storni, propiedad de Diego Baigorria, la cual fue allanada días más tarde.

Testigos

Dada la magnitud de la prueba que forma parte de los expedientes acumulados, fueron citados a declarar 68 testigos, los cuales darán cuenta de las presuntas actividades ilícitas atribuidas a los federales, durante el período que abarca desde el 4 de abril -día que detuvieron a Kernc- al 9 de mayo de 2019, fecha en la cual se realizaron los allanamientos a la sede de Santa Fe y las detenciones de los federales solicitadas por parte de Asuntos Internos.

Cocaína en el baño

«Un grupo de policías no cumplió con sus deberes, se alejaron de las normas y delinquieron», declaró el ex jefe nacional de la PFA, Néstor Roncaglia, cuando viajó hasta Santa Fe para ponerse al frente de los allanamientos.

«Tenemos probado el contacto (de los policías) con vendedores de drogas, no la venta», refirió entonces el jefe, quien además confirmó el secuestro de «88 bochitas de cocaína», halladas en el baño de la Brigada de Investigaciones de la PFA, de las que «podemos presumir que su procedencia es ilegal y por lo tanto el fin es ilegal».

A propósito del hallazgo, la justicia determinó luego que se trató de 40,38 gramos de cocaína y 3,78 gramos de marihuana, secuestrada en algún procedimiento y no declarada al juzgado y que luego sería utilizada para concretar una maniobra conocida como «embagallar», que es poner droga donde no la hay.

Con información de El Litoral y Esperancino.com.ar