Compartimos un artículo de opinión del destacado periodista local Eduardo Marnicco, quien en este caso analiza con detenimiento, fiel a su estilo, la realidad de la Empresa Provincial de la Energía, destacando la evolución de los costos y del valor cobrado a los clientes, situación que desnuda que no se puede aducir falta de recursos para frenar inversiones que la ciudad requiere.
El texto
Esta semana, finalmente, se realizará la anunciada reunión de los concejales de Esperanza con autoridades de la Empresa Provincial de la Energía. Se prevé la presencia del gerente general (ingeniero Cassín) y del gerente de Infraestructura (ingeniero Tarcchini) en su carácter de máximos ejecutivos de la compañía del Estado santafesino que distribuye la energía que compra al mayorista Cammesa para cobrarla después a sus clientes residenciales, comercios e industrias en el territorio de la provincia.
Esperanza y sus habitantes, clientes domiciliarios, comerciales y pymes industriales vienen padeciendo cortes prolongados y perjudiciales del servicio eléctrico. Dos contingencias recientes provocaron interrupciones durante cuatro interminables días de febrero de 2017, según la EPE, por el incendio de celdas y salida de servicio de la Estación Transformadora ubicada a la vera de la ruta 6, cerca del predio del área industrial Esperanza, y recientemente un viernes del corriente enero desde las 14:20 y hasta pasada la medianoche en un calvario que duró 10 horas con temperaturas de 40 grados y sensación térmica de 46.
Sólo la providencia climática permitió soportar la situación pasadas las 18 de aquel día cuando la dirección del viento cambió y sopló una brisa reparadora.
Cualquier ciudadano (y periodista, pongamos) entiende que tratándose de equipos, los imponderables existen. Sin embargo la reiteración de episodios de cortes de energía revelan que el nivel de inversiones requerido para sobrellevar picos de consumo está alejado de las necesidades de una ciudad que crece territorial y demográficamente contando la instalación de mayor cantidad de equipos de climatización hogareña, construcción de edificios en altura, complejos habitacionales y la propia capacidad instalada en talleres y fábricas que se proveen con la EPE.
Cabe esperar que la reunión entre representantes de los vecinos en el Concejo y los técnicos de la empresa permita conocer realmente las condiciones de prestación del servicio.
Por las nubes
Los clientes sí conocen la evolución de las tarifas que fija la EPE para entregar energía en hogares y empresas. Quien firma estas líneas consultó el período 2007 – 2011 en este aspecto y puede resumirse así:
En el presupuesto provincial 2011 se estimó que la EPE iba a gastar 941.106.000 pesos en la compra de electricidad y las ventas serían por 2.337.756.000 (más de dos mil trescientos millones de pesos).
Por cada peso que la EPE (como distribuidora, porque no genera ni transmite electricidad) gastó en comprar el fluido, obtuvo $1,89 (ecuación del 2007)
Porcentaje de aumento (2007 – 2011)
Gasto de la EPE en comprar electricidad: 63 %
Ingresos de EPE por venta de electricidad: 114 %
2007, por cada peso pagado en comprar obtuvo $ 1,89; en el e008, $ 2,22 y en
2011, $ 2,48.
Por lo que se aprecia la variación de precios y tarifas en la compra del fluido para su distribución y entrega a los clientes muestra que la EPE obtuvo diferencias a su favor que permiten presumir que está en condiciones de invertir lo necesario para que Esperanza, por ejemplo, no padezca los problemas señalados más arriba.
Así como los concejales podrán escuchar y preguntar a los directivos de la empresa, es de esperar que como sucedió con ASSA en ocasión de una asamblea ciudadana convocada desde el Cabildo Abierto Ciudad de Esperanza, los vecinos y clientes de la Empresa Provincial de la Energía obtengan certezas sobre la calidad del servicio a precios razonables por tratarse de una compañía estatal en una provincia gobernada por una coalición de partidos cuyo programa de gobierno es progresista, inclusivo e igualitario.
Lo viene demostrando hace diez años en salud y educación pública. La provisión de agua y electricidad son dos servicios públicos de la misma jerarquía en tanto son derechos de los ciudadanos.
Eduardo Marnicco
