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Femicidio de Marcela Chiaro: la familia vende helado para viajar al juicio en Tucumán

Después de 9 años, el 8 de noviembre comenzará el juicio oral por el femicidio de la esperancina Marcela Chiaro.

En relación a ello su familia organiza una venta de helados los días 26 y 27 de octubre para ayudar a solventar sus gastos de traslado y estadía en Tucumán, donde se realizarán las audiencias.

Los helados son de Dolce Sofía, el medio kilo cuesta $400 y el kilo $700.

Habrá gustosa elección de acuerdo a disponibilidad de stock y se retirarán en calle French 1377 de 16 a 21 en los días mencionados.

Los interesados pueden pedir los tickets por privado a través de los siguientes puntos de contacto:

  • WhatsApp: 3496 – 419196
  • Instagram: dolcesofiaesperanza o jaquichiaro
  • Facebook: Rosana Chiaro o Jaquelina Chiaro

El caso

Marcela nació y se crió en Esperanza. Allí conoció a Luis Corral, un tucumano que estudió veterinaria en esa provincia. Cuando ambos se recibieron (ella era ingeniera agrónoma) decidieron instalarse en Tucumán. Abrieronuna veterinaria y al poco tiempo nació su hija.

El 15 de febrero de 2012, Corral se comunicó con los familiares de su pareja para informarles que Marcela había desaparecido. A sus parientes les pareció sumamente extraño por dos razones: nunca abandonaría a su hija, la luz de su vida, y la profesional no se había comunicado con su madre para el día de su cumpleaños, el 14 de febrero. Entonces viajaron inmediatamente a Tucumán.

Sus hermanas Rosana y Jaquelina Chiaro, al poco tiempo de haber arribado a la provincia, descubrieron algunas situaciones que les resultaron sospechosas. Entre otras, fueron:

– Corral había realizado la denuncia dos días después de haber visto por última vez a Marcela.

– La exposición que realizó fue por “fuga de hogar” y no por “desaparición de persona”, por lo que la Policía no inició una búsqueda inmediata.

– Confirmaron que la pareja de su hermana tenía una doble vida. Desde hace años mantenía una relación con Paola Castro, una estudiante salteña con la que tuvo un hijo dos meses antes de la desaparición de Marcela.

– El profesional le pagaba el alquiler del departamento que ocupaba en avenida Alem al 1.400 a la joven, que también trabajaba en la veterinaria de la pareja.

– Constataron que su hermana nunca había realizado una denuncia por violencia de género, pero los vecinos sí les contaron que era víctima de malos tratos públicos y que sufría violencia psicológica.

Le aportaron estos datos al ex fiscal Guillermo Herrera. El investigador ordenó que se hiciera un allanamiento en la veterinaria de la pareja y en el departamento de la supuesta amante del sospechoso. Encontraron restos de sangre que podrían haber pertenecido a Marcela. Para él, eran indicios suficientes para sostener la teoría de que ambos habrían sido los autores del crimen. Logró que un juez les dictara prisión preventiva, pero el cuerpo seguía sin aparecer.

En junio de 2012, nueve meses después de su desaparición, trabajadores rurales encontraron en un cañaveral los restos de una persona que podían ser de Chiaro. Las sospechas se terminaron de confirmar cuando los resultados de ADN establecieron que esos eran los restos de la víctima.

Entonces Castro decidió romper el silencio. Se presentó ante el fiscal y declaró que Corral había sido el autor del hecho. Lo que parecía un caso cerrado, se demoró más de la cuenta. Recién en 2015 fue elevado a juicio por los diferentes planteos que realizó Gustavo Morales, defensor del acusado. Ya con los imputados en libertad, en 2018 se volvió a reactivar con el llamado a las partes para que presenten las pruebas. Pero por una nueva catarata de planteos, todo volvió a demorarse. Recién esta semana, los jueces de la Sala I del régimen conclusional, integrada por María Fernanda Bhaler, Wendy Kassar y Emilio Páez de la Torre confirmaron que el 8 y el 9 de noviembre se realizarán las audiencias por este caso.

“Estamos confiados que el juicio finalice con una condena para los dos acusados. Hay elementos suficientes para sostener la acusación”, indicó Juan Colombres Garmendia, el representante legal de la familia de la víctima. “Sabemos que tenemos un paso más para dar. Y después de tanto tiempo de espera y desilusión, tenemos muchas esperanzas de que se haga justicia por mi hermana”, concluyó Rosana Chiaro.

Con información de La Gaceta de Tucumán