Parece un chiste pero lamentablemente no lo es: la policía incautó un importante cargamento de marihuana, 6.000 kilos, que fue puesto a resguardo en un depósito judicial ubicado en Pilar, provincia de Buenos Aires. Lo asombroso fue que a partir de una denuncia de Asuntos Internos, se detectó que había 5.460 kilos, es decir, faltaban nada más y nada menos que 540 kilos.
La situación disparó una investigación del juez Adrián González Charvay, quien ordenó que Gendarmería Nacional trabaje en el tema. Lo curioso es que los policías a cargo de la custodia del lugar argumentaron, para sorpresa de los investigadores, que las ratas se habían comido la droga.
El comisario Julio César Torres, responsable de garantizar la seguridad del depósito, y sus tres subalternos, coincidieron en que habían sido los roedores, que según su relato hay en gran cantidad en la zona, los que habían ingerido la marihuana. Las pericias iniciales realizadas en el galón echaron por tierra la versión de los policías.
Por ese motivo el Ministerio de Seguridad llevó a cabo un sumario administrativo e imputó a los tres uniformados por la irregularidad en la guarda de la evidencia decomisada y separó de sus funciones a los efectivos, «a la espera de una resolución judicial que definiera su situación procesal».
Por estas horas el escándalo continúa y se van sumando hechos a una historia tan pobre como insólita.
