Recordamos una historia que nos llena de orgullo y emoción.
En 2009, Diego Pelúa, bombero voluntario de Esperanza, fue uno de los protagonistas del heroico rescate de un niño de 20 meses que había caído en un pozo ciego. Gracias al trabajo conjunto de los rescatistas y del equipo de emergencias, el pequeño logró sobrevivir.
Por esta valiente intervención, Diego y sus compañeros recibieron el Colonizador Solidario, un reconocimiento a su compromiso, su vocación de servicio y su entrega por la comunidad.
Porque detrás de cada reconocimiento hay historias que merecen ser contadas y personas que dejan una huella imborrable.
¡Celebramos a quienes hacen de la solidaridad un verdadero ejemplo!