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El Oficial Gordillo llena teatros y repasa su vida con un periodista esperancino

El reconocido humorista tucumano Miguel Martín, conocido por todos como El Oficial Gordillo, está en Santa Fe. Tenía pensando realizar una sola función hoy en la Sala Garay del Colegio Inmaculada, pero las entradas se agotaron rápidamente y agregó una segunda presentación para las 23 y una tercera para mañana a las 19.

“Gordillo 20 años + 1” se llama el éxito que a través de su popular personaje recorrerá algunos de los momentos más destacados de su carrera con un formato renovado que combina humor, anécdotas, recuerdos y situaciones cotidianas.

MANO A MANO

En el programa Siesta Líder (lunes a viernes de 14 a 16 por LT9), el esperancino Juan Manuel Sánchez entrevistó a Miguel Martín, en una charla más que interesante.

«Muchas historias que cuento son totalmente reales, pero con sal y pimienta porque en el medio hay un vuelo poético que serían los chistes insertados. Digamos que la gran mayoría tienen un 80% o 100% de verdad, y hay otras que son un chiste que hago en primera persona», empezó relatando.

“Lo de mi vieja también es cierto, lo de la voz de Batman cuando íbamos a la casa de mi tía Pocha, que me decía (pone voz gruesa, como la de Batman) ‘no me hagas pasar vergüenza porque sos un mocoso delicado que no come nada’.

Mi tía hacía un soufflé de verdura asqueroso que no se podía comer. En realidad no se llama Pocha, pero todos tenemos una tía Pocha y a mis personajes trato de ponerles ese nombre, Cacho o Tito, para que el público se sienta más protagonista”, agregó entre risas.

EL ORIGEN DE SU ÉXITO

Nacido en Famaillá, Tucumán, se las arreglaba para cumplir con las obligaciones que sus padres le imponían y su amor por el teatro que se despertó desde muy pequeño.

“Vivía en una casa que era horrible, me daba vergüenza decir que esa era mi hogar. La casa de Diego en Villa Fiorito era una mansión al lado de nuestra. Salía con alguna mina, llegaba a la esquina y me decía, ´dónde vivís”, ahí le respondía ´para allá´, señalando con la cabeza, pero sin muchos detalles.

Éramos cinco en casa, mis dos hermanos, mis papás y yo. Mis viejos dormían en habitaciones separadas porque según mamá él roncaba y se despertaba a la madrugada y se ponía a fumar, pero según mi papá, no le gustaba que le rompan los huevos… Eran unos fenómenos y así estuvieron más de cuarenta años casados hasta que el viejo murió.

Inconscientemente mi carrera de artista comenzó en el jardín de infantes. No me gustaba ir y lloraba cuando mi mamá me dejaba, pero empecé a divertirme cuando en música cantábamos una canción y era el primero que saltaba para hacerlo, porque además era con mímicas y veía que los chicos se reían con lo que hacía, eso me llamó la atención y me gustó. Un día me tocó salir de hormiguita en un acto y lo disfruté mucho”, comentó al aire por Siesta Líder.

“Al secundario lo hice en otra ciudad y a los 15 años el profesor de Lengua, que era gay, me hizo pasar al frente a recitar una poesía, cuando la terminé este loco se levantó y me dijo que me faltaba más actitud para leerla y expresarla, entonces no tuve mejor idea que volverla a leer pero imitándolo a él, con su forma amanerada y cuando me di cuenta todo el curso se estaba matando de risa y el profesor me felicitaba, dije esta es la mía… Él mismo me llevó a interpretar una obra de teatro del colegio:  era un museo de la música en el que yo limpiaba las estatuas, que al pasarles el plumero se activaban… Tuvo mucho éxito en la Escuela Normal de Montero y ahí hicimos una gira.

A ese profesor le debo todo. Cuando terminó el año me llamó y me felicitó. Así que bueno, fue un orgullo. Me di cuenta que actuar y subirme arriba de un escenario me abría muchas puertas, además permitirme cotejar a alguna chiquita de esos años. A ellas les tiraba un chiste. ´Hacela reír hasta que se olvide de que sos feo, esa es mi gran frase de cabecera. Inclusive hoy que estoy casado con Soraya, ella es muy bonita y es la ley del embudo: ´La más linda con el más boludo» o la del preso flaco, que le queda grande la esposa”.

“Después de eso comencé a aprovechar los talleres de teatro que había en Tucumán y otros en el pueblo, así que los viernes a la noche nos presentábamos en la sala de Famaillá, la entrada era gratuita y se llenaba de gente, era lindo, pero cuando llegué a quinto año mi viejo, que tenía un almacén y un reparto de soda, me preguntó qué iba a estudiar y le dije que quería seguir teatro, a lo que de una manera muy concreta me dijo: ´Eso no, te vas a cagar hambre, es de sucio y hippie´.

Me tiró abajo y me dijo que estudie una carrera corta, porque tampoco le daba la nafta para bancarme tantos años. Entonces empecé Ingeniería en Sistemas, pasé tres años ayudándolo con el negocio y de noche iba a la facultad hasta que me recibí y entré a laburar en una casa de computación en Tucumán.

Ganaba buena plata y con mi primer sueldo hice alta joda. En la empresa trabajaba conmigo un vago que hasta el día de hoy es mi manager. Vivía de joda. Ganaba 2 mil pesos, el alquiler me costaba 200 pesos y el resto me lo gastaba en bailes hasta que llegó el 2001 y de un departamento para mí solo en Tucumán, pasé a una pensión.

En ese tiempo también conocí a quien hoy es mi señora. En el boliche veía que todos los vagos iban a sacarla a bailar y rebotaban, pero iba yo y me decía que sí, después me enteré que su prima le decía que solo baile conmigo porque era el menos peligroso de toda la vagancia. Ella estudiaba arquitectura y ahí yo arranqué a viajar a Buenos Aires a probar suerte con la actuación, por lo cual nos veíamos los fines de semana y después de varios Messenger arrancamos hasta que nos casamos y tuvimos nuestro primer hijo”, contó en la jugosa charla con Juan Manuel Sánchez.

EL DESPEGUE

El Oficial Gordillo iba y venía por la vida, estudios, trabajos, pruebas, pero su llama interior por la actuación no se apagaba y la revancha pronto llegaría. “Me había cansado de Buenos Aires, no pasaba nada, así que decidí volver a Tucumán. Comencé a trabajar en un programa de televisión donde hacía una salida y a la vez empecé a subir videos míos a YouTube… Todo fue cambiando, la gente los empezó a mirar y tuvieron mucha repercusión en Córdoba, a tal punto que sin conocerme Cadena 3 empezó a compartirlos al aire y ahí estalló todo… No me quedó otra que ir a Córdoba, armé una temporada en Carlos Paz y ya no paré más.

Fue increíble como pegó ese El Oficial Gordillo, por ejemplo estaba en un café de Buenos Aires y el mozo me preguntó si era yo el de los videos en YouTube… Todo se dio rápido y de golpe empecé a tener plata, metía varias funciones y fiestas para ganar más, arrancaba a las cinco de a tarde y terminaba al otro día, pero con el tiempo el cuerpo comenzó a pasarme factura y tuve estrés, así que subí el precio y laburé menos, además arranqué con una psicóloga para que me ayude.

Ella fue muy práctica, mi herramienta de laburo es el cuerpo, iba a ganar mucho dinero pero me lo iba a gastar en remedios, entonces desde ahí empecé a trabajar tres días a la semana y eso hace que meta funciones sin parar donde vaya.

Mi señora siempre me dice que estoy tocado con una varita, porque estando de vacaciones vamos a ver una obra y hay pocas personas, entonces me aclara: ´Te das cuenta que este actor es un fenómeno y hay poca gente en el teatro, vos que sos poco talentoso y menos gracioso pero llenás salas y agregás funciones´… La verdad, tiene razón. Soy un agradecido al público que me elige y espera ir a verme para reírse de cosas que nos pasan todos los días, la única diferencia es que yo le pongo nombres a esos personajes y los cuento sobre un escenario. A la gente le debo todo y no me va a alcanzar la vida para agradecer tanto cariño”, finalizó en su charla con LT9.