Walter Wettstein, humbolense que fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de Noelia Oschtadt, intentó quitarse la vida en varias oportunidades.
Así lo revelaron sus abogados defensores en la última jornada del juicio. “Wettstein no entendió nada de lo que pasó durante el juicio; los dos días que volvió al penal intentó matarse. Esto va más allá de los egos profesionales, es una cuestión de salud, de humanidad y de responsabilidad del Estado“, expresaron sus abogados Natalia Giordano y Claudio Torres del Sel, uno de los letrados más prestigiosos y caros del ámbito penalista en la provincia de Santa Fe.
Además recordaron que Wettstein se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico desde los 12 años, “lo cual representa temporalmente el 75% de su vida”, y repasaron su historial médico. Cuando comenzó a ser asistido por su actual psiquiatra, tras haber pasado por otros médicos no especialistas, el profesional lo atendió por un posible cuadro de ansiedad, obsesivo, compulsivo, agresivo, y lo medicó con base en ese diagnóstico. Los letrados remarcaron que el acusado nunca respetó el tratamiento, ni la ingesta de los fármacos recetados.
Los defensores centraron su exposición en las conclusiones a las que arribó el perito psiquiatra que convocaron, que “consideró que para realizar un informe más profundo, consideraba fundamental entrevistar a su contexto cercano, esto es a su familia”.
El profesional determinó, y así lo sostuvo en el juicio, que el acusado presenta una estructura de personalidad psicótica, por indicios que se remontan a la niñez y son repetitivos en los diferentes estadios del desarrollo. Además, sostuvo que la memoria de Wettstein está deteriorada, y que el supuesto diagnóstico inicial de ansiedad generalizado fue mutando a lo largo de su vida:
“Se pueden observar cambios en el esquema farmacológico, esquema atravesado por la impulsividad y agresividad que se resuelven con el agregado de un tratamiento que dista de un trastorno de ansiedad generalizado, más bien lo que se lee es que se trataría de una psicosis”, citaron los defensores. La defensa cuestionó la intervención de la JESM, puntualmente de dos testigos que están siendo investigadas a raíz de una denuncia penal por su intervención en el Caso Baraldo: «que credibilidad pueden tener estás dos profesionales? En ese informe basa la Fiscalía su acusación, el mismo órgano que las investiga. Es contradictorio y poco serio», sostuvieron los abogados. En cuanto a la hipótesis fiscal, cuestionaron que “intentaron demostrar que una persona que tuvo un ataque psicótico e inmediatamente medicada, no se le desaparecen los efectos del brote en cuatro horas”, y advirtieron que “fueron más horas desde la comisión del hecho hasta la hora que aparentemente fue entrevistado”. Finalmente, los letrados remarcaron que la imputabilidad penal se basa en dos fundamentos: la capacidad intelectiva y la volitiva, es decir, la posibilidad de comprender y dirigir las acciones.
En este sentido, los defensores expresaron: “¿Podemos asegurar que Wettstein tenía capacidad intelectiva, para comprender la ilicitud de su comportamiento? ¿Y capacidad volitiva? La de controlar y dirigir su comportamiento?”
En este sentido, sostuvieron que una persona que desde los 12 años recibe atención psiquiátrica y medicación, irregular, sin dudas padece un trastorno psicótico:
“Con disculpas a la mamá de Noelia, estamos ante una persona enferma, que desde los 12 años recibe antidepresivos, antipsicóticos, ansiolíticos y estabilizadores del ánimo. La culpabilidad de Wettstein está absolutamente disminuida“, insistió la defensa.
El defensor agregó que pudo probarse que al momento del crimen Wettstein estaba “absolutamente descompensado“, que era su hijo de 12 años quien acompañaba a su papá: “Los responsables debían ser los adultos de la familia, se los dijimos ayer y se fueron destrozados, pero quién puede dudar que la culpabilidad de Wettstein está totalmente disminuida?“, concluyo Torres Del Sel.
Sin embargo los jueces se inclinaron por los fundamentos de la Fiscalía y condenaron a perpetua a Wettstein.