Un tribunal volvió a dejar sin efecto una medida tomada por el comunicador José Zenclussen, actual director de Radio Nacional Santa Fe, nombrado “a dedo” debido a favores partidarios. ¿Quién se hace cargo del dinero perdido? Los detalles.
Cuando una persona es incapaz y soberbia generalmente termina mal. Y precisamente de acuerdo a colegas de la capital provincial estos son los atributos que se desprenden de la tarea llevada a cabo por el esperancino José Zenclussen en Radio Nacional Santa Fe, puesto en el que fue ubicado “a dedo”.
Este locutor transformado en operador político, primero del fascendinismo durante “los años dorados” y hace tiempo de Cambiemos, mantiene un largo conflicto con la mayoría de los trabajadores de la citada emisora y por la gravedad del tema tomó cartas la Asociación de Prensa, que llevó el asunto a la Justicia y ahora se conoció un nuevo fallo contra este comunicador acusado de discriminar y perseguir gente por el sólo hecho de pensar distinto.
Un poco de historia
Zenclussen agarró la dirección de Radio Nacional Santa Fe sin ningún concurso previo, sólo por el hecho de ser “fiel custodio” de los referentes de la alianza entre el Pro y parte de la UCR, y enseguida empezaron los problemas.
El gremio que agrupa a los trabajadores del sector comenzó un plan de lucha para ponerle fin a “las persecuciones y la evidente discriminación”. Hubo despidos, organizaron marchas reclamando por los derechos de los asalariados, cortaron calles y “mil veces” pidieron hablar con el esperancino, “pero nunca nos atendió, este director que fue nombrado a dedo gracias a distintos favores políticos se escondió en todo momento”, señalaron los protagonistas.
Junto a otras personas ligadas a los medios, el reconocido periodista Claudio “Turco” Cherep definió a José Zenclussen como “un cadete de ocasión de poca monta”.
Apelando a su destacada pluma, fue más alla: “Es un empleado de Radio Nacional que únicamente será recordado por traicionar a sus compañeros de trabajo al aceptar la designación a dedo como director de la emisora estatal y desvincular empleados de prensa con muchos años de trayectoria”.
Contundente
En febrero del año pasado la Asociación de Prensa emitió un comunicado y además sus referentes se expresaron con dureza respecto al accionar oscilante en todo sentido que ha caracterizado la vida del polémico comunicador.
“La dirección de Radio Nacional Santa Fe a cargo del empresario esperancino de medios José Zenclussen sigue con su política de ajuste y persecución.
Como parte del accionar resolvió despedir en forma ilegal al periodista y secretario gremial de la entidad Alejandro Brittos.
Este nuevo despido constituye otra violación a la legislación laboral vigente que brinda protección a los trabajadores en su actividad gremial con sustento en el Art. 14 bis de la Constitución, garantizando a los representantes gremiales el cumplimiento de su gestión y la estabilidad en el empleo”, expresa el texto generado por los representantes de prensa de nuestra provincia.
No se quedaron con eso y consultados para que amplíen los dichos, manifestaron: “No nos sorprende su conducta, Zenclussen es un mercenario que toda la vida trabajó para el fascendinismo en Esperanza, vivió del Estado y ahora como soplan otros vientos se casó con Cambiemos y negoció el cargo de director en Radio Nacional para seguir lucrando.
Su conducta contraria a la ley y abiertamente discriminatoria le costará al Estado miles de pesos en juicios que pagaremos todos, se lo quisimos explicar, pero no le importa, total no es su plata y paga el pueblo”.
Dos fallos
En noviembre de 2018 la Justicia le dio la razón a los reclamos laborales, ordenó la reincorporación de Alejandro Brittos y sentó un precedente para que otras demandas corran igual suerte, costándole al Estado miles de pesos.
El esperancino acató la decisión, aunque a medias. ¿Qué sucedió? Dando muestras de su arrogancia y poca responsabilidad por lo que es de todos, nunca le asignó tareas al colega, ante lo cual debió acudir otra vez a tribunales para que Zenclussen cumpla al pie de la letra la determinación del magistrado.
En los últimos días vio la luz un fallo que le da de nuevo la razón a Brittos y habrá que esperar para conocer qué hará el director de Radio Nacional.
A raíz de esta medida, la Asociación de Prensa hizo público un texto en el que sostiene, entre otras cuestiones, que “la censura en Radio y Televisión Argentina sufrió una nueva derrota, ya que la Justicia ordenó a la empresa estatal restituir las funciones periodísticas, entre las que se encuentra la salida al aire, al periodista y Secretario Gremial de esta organización, Alejandro Brittos.
La sentencia se produce después que Radio Nacional se niegue durante meses a cumplir integralmente un fallo anterior que había dispuesto la reincorporación del trabajador despedido ilegalmente por su compromiso sindical y su perfil profesional crítico.
La decisión judicial es una victoria de la persistencia en la defensa de la pluralidad y la diversidad en los medios públicos. La Asociación de Prensa celebra este avance por más y mejor periodismo”.
La víctima
Sufrió todo tipo de persecuciones y decidió dar pelea donde lo hacen las personas íntegras e inteligentes, en la Justicia, por eso al conocerse este nuevo fallo llamamos a Alejandro Brittos, quien trabajó en Clarín, La Voz del Interior y LT10, además es docente en la Universidad Católica y en el Instituto 12 de Santa Fe.
“La empresa incumplía la sentencia anterior que había ordenado mi reincorporación porque se trataba de un despido ilegal. Volví y me pagaban el sueldo, pero no me daban trabajo, era una situación realmente llamativa y difícil de comprender.
Tuve que recurrir a la Justicia para que cumplan y me asignen tareas. Debe quedar en claro que en ningún momento desde Radio Nacional hicieron referencia a alguna supuesta falta de idoneidad profesional, que no supiera hacer la tarea o la realice mal, esto pasó porque es evidente que a las autoridades locales de Radio Nacional les molestan las voces críticas, se trata lisa y llanamente de una censura, ante lo cual al fallo lo vivimos como una victoria de la libertad de expresión”.
Fuente: gentileza del semanario Edición Uno