9 - BLOQUE 9 Policiales

Otro detenido por desvalijar casas en Esperanza y robar autos con inhibidor

Agentes de la Policía de Córdoba detuvieron a otro integrante de la banda que desvalijaba casas en Esperanza, Videla, Llambi Campbell y Humboldt.

La detención tuvo lugar en Villa El Totoral, una localidad ubicada a 80 kilómetros de Córdoba capital y se concretó cuando el prófugo fue atrapado, infraganti, en momentos en que intentaba robar un vehículo por medio de la utilización de un inhibidor de alarma.

Tras detenerlo, constataron que tenía un pedido de captura emitido por la fiscal de Delitos Complejos de Santa Fe, María Laura Urquiza.

Los primeros en quedar detenidos fueron el futbolista Samuel Hermes Lizárraga, sindicado como el cerebro de la banda y el cual permanece detenido con prisión preventiva en Casilda, y Matías Cena, quien se encuentra privado de su libertad por otro delito en Córdoba y aún aguarda ser formalmente imputado por la causa de las entraderas.

Ahora resta aún la captura de un cuarto implicado en los robos, el cual ya fue identificado por los investigadores y es intensamente buscado.

Según detalló la fiscal María Laura Urquiza, “la organización criminal llevó a cabo entraderas en Videla, Llambi Campbell, Esperanza y Humboldt, así como en ciudades y comunas de Córdoba, Catamarca, San Luis y Mendoza”.

Esperancino.com.ar reveló en exclusiva los dos hechos que habrían cometido en nuestra ciudad: el robo a una casa de Brigadier López al 1400, donde robaron cerca de 100 mil pesos y otros elementos, y otro Althaus al 2300, donde los delincuentes robaron numerosos objetos de valor, entre ellos un aire acondicionado que aún estaba en su caja.

Urquiza afirmó que “entre el sábado 13 de febrero y el jueves 25 de marzo la asociación ilícita perpetró ocho hechos delictivos que estamos investigando”.

Aclaró que “la organización cometía robos de acuerdo con planes previos y distribución de tareas”.

“Todos los ilícitos se concretaron con una modalidad similar”, sostuvo la funcionaria del MPA. Precisó que “los hombres solían elegir una casa y averiguar los movimientos habituales de sus residentes con el fin de aprovechar un momento en el que no estuvieran en el domicilio para ingresar a robar”.

Expuso que “por lo general, se movilizaban en uno o dos vehículos”. Relató que “cuando una víctima abandonaba su hogar, parte de la banda la seguía para asegurarse de que no volviera; y quienes se quedaban en el lugar forzaban puertas o ventanas, entraban y se apoderaban ilegítimamente de objetos y dinero ajenos”.

“En el marco de los robos, los integrantes de la organización delictiva se comunicaban telefónicamente entre sí”, aseguró Urquiza. “Con la certeza de que actuaban sin ser vistos por otras personas, sustrajeron 4.500 dólares y 340.000 pesos en efectivo, joyas, electrodomésticos, prendas de vestir y calzado”, precisó.

Amenaza de electrocución

La fiscal remarcó que “en uno de los robos cometido en Llambi Campbell, la banda entró por la fuerza a una casa cuando una mujer de 77 años que reside allí estaba dentro”. Al respecto, manifestó que “uno de los hombres redujo con violencia a la víctima y el otro le arrancó alhajas de oro que llevaba puestas”.

Urquiza indicó que “tras revisar todos los ambientes de la vivienda, los atacantes amenazaron a la mujer con electrocutarla si no entregaba el dinero que poseía”. Añadió que “luego de apoderarse de 100.000 pesos, los hombres huyeron en un vehículo, tal lo coordinado con los otros integrantes de la asociación”.