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Detenidos en Santa Fe por delitos sexuales fueron trasladados a Esperanza

Los fiscales del Ministerio Público de la Acusación enviaron una nota al fiscal regional Carlos Arietti. Los ofensores sexuales son derivados a distintas dependencias policiales para evitar ubicarlo con otros reclusos “comunes”. Los detalles.

Una decena de traslados de santafesinos detenidos a ciudades que distan entre 40 y 260 kilómetros de la capital provincial generaron el reclamo de fiscales del Ministerio Público de la Acusación (MPA), que enviaron una carta al Fiscal Regional, Carlos Arietti, poniéndolo en conocimiento del tema.

“Es grave”, aseguraron desde dicho ámbito, aunque prefirieron evitar que la situación de alojamiento de los detenidos se convirtiera en un nuevo motivo de confrontación política. En la actualidad, la dinámica de llevar presos a otras unidades regionales pone en crisis la labor de la Unidad Fiscal de Violencia de Género, Familiar y Sexual (Gefas), que es la más afectada por la especificidad de la materia.

No sólo por las dificultades que implica -por ejemplo- coordinar la fijación de una audiencia, sino para la propia defensa, ya sea pública o privada y para la familia, para establecer contacto con el imputado. Pero además se platea un problema extra como en casi todos los casos se trató de traslados para ofensores sexuales, los viajes estuvieron a cargo de personal de la Comisaría de la Mujer (en su mayoría femenino), que a su vez tiene a su cargo numerosas diligencias judiciales, que se vieron lentificadas por las horas que insumen los viajes.

Si bien desde el seno del MPA aseguran que “no es un problema nuevo”, concretamente la Fiscalía de Gefas puso en conocimiento del caso al fiscal regional Carlos Arietti, mediante una nota.

Allí se hace referencia a los primeros casos, detectados a partir del 12, 13 y 16 de agosto con el traslado de tres hombres a Esperanza, que es el destino más cercano, 40 km al oeste de la ciudad de Santa Fe. Pero luego se registraron envíos a San Cristóbal (a 170 km de distancia) el 19 de agosto; y a Villa Constitución (230 km) el 20 de agosto.

A partir de entonces todas las detenciones de agresores sexuales, que por sus características evitan ubicar con presos comunes, “fueron a parar a otros puntos de la provincia”, indican distintas fuentes judiciales. El viernes pasado -28 de agosto-, un detenido por abuso sexual con acceso carnal fue llevado a la ciudad de Vera (260 km al norte) y ese mismo día, otros tres varones fueron derivados nuevamente a Villa Constitución.

Y como si fuera poco, en el caso del sujeto que fue enviado a Vera, presentó un cuadro febril al ingresar a la dependencia policial, por lo que la audiencia debió prorrogarse hasta el lunes de esta semana. Y hasta tanto no se conoció el resultado del hisopado negativo por coronavirus, tres integrantes de la Brigada que realizó el traslado debieron permanecer aislados.

Declaración de emergencia          

El 22 de marzo de este año el ministro de Seguridad de la provincia, Marcelo Sain, firmó la resolución Nº 0665 mediante la cual resolvió “declarar el estado de emergencia de las condiciones de detención en dependencias policiales” y que “hasta tanto no se adecúe el número de personas detenidas a la capacidad de alojamiento de cada dependencia no se reciban más personas para ser alojadas como detenidas en dependencias policiales provinciales”. La resolución fue remitida con copia al Ministerio de Gobierno, Justicia, Derechos Humanos y Diversidad y a la Corte provincial.

Allí se denuncia que la inspección ordenada en marzo 2020 reveló que 723 personas estaban presas en las 19 unidades regionales, cuando sólo había plaza para 664. Y si bien la diferencia no parece mucha en números globales, la situación sí es crítica en el departamento La Capital, donde la Unidad Regional I tenía 131 plazas y 250 detenidos, es decir casi el doble.

Fuente: Diario El Litoral