Policiales

Compraron motos robadas y ahora deben rendir cuentas ante la Justicia

Según consigna información oficial proveniente de la Unidad Regional XI en los últimos días descubrieron dos hechos en los cuales personas de la zona adquirieron motos de distintas cilindrades vía Facebook y terminaron involucrados en causas penales porque los rodados en cuestión eran robados.

“En sede de la Comisaria Primera de nuestro medio se hace presente la propietaria de una motocicleta HONDA DAX, la que le fuera sustraída, manifestando haber visto en la vereda de Ruta 70 al 2400 una moto de similares características.

Comisionado personal policial en el lugar, proceden a entrevistar a un  masculino quien no pudo acreditar la propiedad del vehículo, expresando que lo había comprado a través de Facebook por un monto muy inferior al valor real.

Se procede al legal secuestro de la motocicleta y se traslada al sujeto a sede policial, interviniendo la Fiscalía de la ciudad de Esperanza”, expresa el parte de prensa.

 

También en Franck

“Personal policial de la Comisaria Cuarta de Franck realizando tareas de prevención chequeó una motocicleta HONDA CBX TWISTER guida por un sujeto mayor de edad, quien no pudo acreditar con ninguna documentación la propiedad… Y expresa haberla comprado por la red social Facebook. Seguidamente se verifica en el sistema del 911 la condición del vehículo, sobre el que pesa un pedido de secuestro por robo, es así que se procede al traslado del masculino a sede policial y al legal secuestro de la moto, con conocimiento e intervención de la Fiscalía de la ciudad de Esperanza”, reza otro comunicado.

 

Entre cómplices y distraídos

Algunos buscan hacer el negocio de su vida y con tal de comprar algo barato no reparan en detalles elementales como el chequeo exhaustivo de la documentación, por lo que terminan siendo engañados y cuando la policía descubre que el rodado adquirido posee pedido de secuestro pierden todo: el dinero entregado y la moto.

Sin embargo hay casos que sabiendo que “algo raro hay”, algunos se arriesgan a comprar un bien de mala fe y ahora tienen que defenderse de la acusación de cómplice del ilícito.

Hay que estar atentos, si es que no se quiere sufrir consecuencias indeseadas después.