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Atraparon a un menor de edad segundos después de robar en un comercio

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Sucedió el sábado en barrio Norte, cuando un chico de 14 años fue corrido y agarrado por los dueños del negocio hasta que llegó la policía. Dos días antes del mismo local se habían llevado 2.000 pesos y según reconoció el joven detenido, el autor había sido su hermano de 15 años.

 

Los menores en conflicto con la ley tienen a maltraer a la sociedad esperancina, ya que la policía los conoce muy bien -no son más de una docena los que cometen la enorme mayoría de los ilícitos- pero es poco lo que pueden hacer los efectivos, ya que los detienen y deben convocar a los padres para entregárselos. Cualquier otra cosa que realicen los haría caer en problemas porque existe mucho recelo en proteger los derechos de los que vulneran las normativas vigentes, en especial todo lo vinculado a los adolescentes… Respecto a las víctimas, bien gracias, generalmente deben arreglárselas como pueden porque el sistema garantista así está planteado.

Dicho esto, Esperancino.com.ar estuvo en el lugar en el que un joven fue atrapado tras cometer un robo. Fue el sábado en Gabarret al 1500, donde funciona un negocio propiedad de la familia Theiler.

Según logramos reconstruir, la dueña se encontraba en otra sala y escuchó ruido adelante, le gritó al pibe que estaba revolviendo el escritorio en busca de dinero y salió a correrlo, logrando su cometido metros más adelante.

En ese momento el chico se largó a llorar y dijo que tenía 12 años, aunque después llegó la policía y al identificarlo comprobaron que mintió: tiene 14 años y vive cerca de donde cometió el ilícito.

 

Antecedente

Este negocio había sido víctima de un robo el jueves, cuando del escritorio faltaron cerca de 2.000 pesos, aunque los responsables del lugar no advirtieron nada raro hasta el momento de buscar la plata.

De todas maneras al retener al adolescente rubio de 14 años le preguntaron si había sido él y en vez de negarlo apuntó a su hermano de 15 años… En síntesis, en 48 horas visitaron dos veces el comercio para robar.

Por supuesto ambos están libres, nadie reparará el daño causado y por más que desde el Estado hablen de un seguimiento de la realidad familiar de estos menores, en los hechos todos se quedan mirando la situación y “teorizando”, mientras estos chicos -como otros tantos en nuestra ciudad- ya deben estar planeando una nueva “aventura”… Tienen como centro de “operaciones” Plaza Las Carretas, donde a menudo se juntan seis o siete a definir las próximas andanzas.

Así de sencilla y cruel a la vez es la realidad que nos toca vivir. Hasta que no modifiquen las leyes nada cambiará.