“Amo de Casa”: el esperancino que es furor por sus tips de tareas domésticas

A Amo de Casa, como se le conoce en las redes sociales desde hace seis años, le cuesta clasificar su profesión. Se siente más cómodo con la palabra creador de contenidos que con la de influencer, que está más asociado a marcas. Lo que se ve, en apariencia, es un hombre enseñando a limpiar y ordenar, entre otras tareas domésticas, pero para él, esto va mucho más allá: “Hacer de nuestra casa nuestro lugar en el mundo. Ese lugar al que siempre queremos volver.

Amigarnos con las tareas domésticas. Entenderlas como algo positivo, que nos involucra a todos los que vivimos en una casa. Varones y mujeres”, cuenta.

Su cuenta de Instagram (@soyamodecasa) tiene un poco más de un millón de seguidores y nadie lo conoce por su nombre. La identidad de Amo de Casa es un enigma.

“Soy amo de casa y es así cómo me presento desde el génesis de la cuenta. Cuando se me ocurrió la idea, en 2018, me daba un poco de miedo esto de la exposición, de hasta dónde uno se muestra y cuenta su vida. Iba a abrir las puertas literalmente de mi casa y no sabía hasta dónde iba a llegar esto. Desde un principio me propuse mostrar lo que yo quiero, resguardar un poco la intimidad y solamente enfocarme en lo que es el contenido que tiene que ver con la casa, con el orden y la limpieza, pero no hacer un reality de mi vida”, explica. Y agrega: “si en algún momento ya no quiero dedicarme más a esto, por lo menos sé que no va a quedar registro de mi nombre y demás”.

El hombre, que deja todo reluciente a su paso, nació hace 39 años en Esperanza y desde hace 12 vive en ciudad de Buenos Aires.

Le cuenta a Infobae algún dato de su pasado. Su primera profesión fue la de diseñador gráfico, que decidió abandonar para apostar de lleno por este tema que lo conquistó. “Todavía no podía vivir de la cuenta, pero dije ‘me tiro de cabeza a esto’ porque se estaba moviendo mucho y me invitaban también mucho a la tele y demás. Yo tenía que estar faltando al trabajo y de repente, aparecía en la tele, no sé, doblando las sábanas con Moria Casán”, detalla.

 

—¿Fuiste desde chico una persona limpia y ordenada? ¿Nació con vos o fue parte de la educación recibida en tu casa?

— Creo que nadie nace ni ordenado ni desordenado, es algo que se adquiere, que se incorpora. Es un hábito como tantos otros. Lo que pasa es que siento como que tiene como mala prensa la persona que es organizada, como obsesiva o no sé qué. Y esto es un hábito, como comer bien, como lavarse los dientes, como ir al gimnasio o como cualquier otro. En mi caso, me fue inculcado desde chico, como un hábito más en la casa. En mi casa, mis papás, mi hermano y yo teníamos que hacer todo.

Desde los seis años tiendo mi cama. Nos ocupábamos de guardar la ropa y a medida que íbamos creciendo teníamos más habilidades e íbamos adquiriendo también más responsabilidad, como por ejemplo, lavar los platos ya de adolescente y hasta planchar. Entonces, son cosas que siempre tuve muy incorporadas y nunca desde un lugar de castigo o de penitencia, sino que era algo que teníamos que hacer y nos pesaba. Era lo normal en mi casa.

—¿Cómo fue la convivencia con otras personas respecto de este tema?

— Como yo soy el interior, me fui a estudiar una carrera a Santa Fe Capital y ahí me fui a vivir con dos amigos. Por más que fuera un departamento de estudiantes, propio, alquilado, grande, chico, era mi casa- Estos dos amigos, por ejemplo, no sabían que teníamos que lavar los platos, que había que cambiar las sábanas, que había que cambiar las toallas, que había que sacar la basura. Entonces ahí fue como mi primera experiencia tratando de inculcarles a ellos estos hábitos de armar rutinas, una planilla, poner horarios, repartir las tareas y demás.

Y así fue como un poco me fui dando cuenta de que tenía un valor esto que yo había aprendido en mi casa, que por ahí no todo el mundo lo conocía y lo tenía adquirido. En Brasil tuvo una experiencia similar con un grupo de estudiantes con los que convivió. De todos los grupos, asegura que su departamento era el único que estaba limpio y ordenado. Todo porque se habían organizado, estaba quien limpiaba un baño un día, el que se ocupaba de la cocina, el que sacaba la basura. Y todo eso que enseñó a otros, lo volcó a las redes.

Esta organización que aprendió en su infancia, como “algo que había que hacer y no como un castigo”, reitera, dice que le sirvió con el tiempo para aplicarlas en otras áreas, como en la escuela, la facultad. “Porque la organización después se traslada a todas las áreas de tu vida, no solamente a la casa. Y después uno las va perfeccionando con el correr de la vida”, destaca.

La cuenta nació hace seis años en un acto de arrojo porque no se terminaba de animar a hacerlo. Hasta que un día se planteó que si no lo hacía, lo haría otro antes que él. Le gustó desde un principio la idea de reivindicar las tareas domésticas, ponerlas en un lugar de relieve, como algo positivo y necesario para vivir mejor”. El creador de contenido admira la relación que tienen los japoneses con la limpieza, algo que pudo ver con sus propios ojos en una visita. “Nos llevan años luz.

No es casualidad que Marie Kondo sea japonesa y no alemana, ni argentina. Lo que hacen los chicos en los colegios de Japón es fundamental. Ellos lo aprenden en las escuelas, todos por igual, porque a veces estas cosas quedan relegadas y obviamente no todos aprendemos lo mismo en nuestros hogares. Ellos lo aprenden en la escuela, como un hábito, como un valor social que después se traslada a la calle. Alguien tan organizado como “Amo de Casa” ya tiene armados los contenidos para los próximos dos meses.

Siempre está atento a las temáticas que se relacionan con cada estación del año y principalmente a las necesidades de la audiencia, que quedan plasmadas en los comentarios o mensajes privados. Si bien graba y edita sus videos solo, cuenta con el apoyo de Vicky, quien se relaciona con las marcas que lo patrocinan y medios de comunicación.

— ¿Hoy podés vivir de las redes sociales? — Sí. Es mi trabajo. No se puede vivir de crear contenido y listo. Por más seguidores y alcance que tengas y por más bueno que vos seas creando contenido, la plataforma no te va a pagar por eso. Pero si podes, a partir de esa vidriera que es Instagram, generar distintas formas de capitalizarla: una es por patrocinio, alianzas con marcas. Tengo una marca, por ejemplo, con la que trabajo desde 2020 todos los meses y otras cosas que son más puntuales. Esa es una de las maneras, siempre siendo fiel a mi contenido, al mensaje que vengo dando, siempre sabiendo elegir qué hacer. En general son más los no que los sí cuando vas a trabajar con alguna marca, porque tiene que ser también algo genuino y que entre en el universo de tu cuenta sin ser forzado y sin traicionar a esa audiencia que confía en vos.

— Además tenés una tienda online, das cursos y publicaste el libro “Soy Amo de Casa” — Jamás me imaginé estar vendiendo mis productos, pero por esto de interactuar con la comunidad me preguntaban dónde compro la mopa, dónde compro bidón de vinagre, el bicarbonato por kilo y dije bueno, tengo la oportunidad acá de decir ‘en mi tienda online’ a esas preguntas. Son cosas que yo uso genuinamente, que ahora las podés encontrar en un solo lugar y que por ahí no son tan fáciles de conseguir en el súper o demás. Lo mismo los cursos. Fue una propuesta que llegó por parte de EnOrden y Tips y Tocs.

El libro también fue algo impensado. Penguin Random House me llamó en 2019 para escribir un libro que se publicó en medio de la pandemia. Después, se sumaron charlas en empresas, eventos corporativos o privados. También participé en televisión, así que son como muchas pequeñas cositas que hicieron que pueda pueda vivir a partir de esto.