9 - BLOQUE 9 Policiales

A 9 años del femicidio de la esperancina Marcela Chiaro: la hermana habla de la causa

El 14 de febrero de 2012 Delia Braser esperó el llamado de su hija Marcela Chiaro. La señora aguardaba en Esperanza el sonido del teléfono porque era su cumpleaños y sabía que su hija, que vivía en el barrio Villa Amalia de San Miguel de Tucumán, no podía fallarle. Pero aquel día Marcela no llamó.

Era la primera vez que no la llamaba por su cumple y su instinto de madre le decía que algo no estaba bien. La señora no estaba equivocada. Mandó a sus otras dos hijas a Tucumán a ver qué pasaba con Marcela.

Con el correr de los días, la policía descubrió que la mujer de 38 años había sido asesinada.

Partes de su cuerpo fueron halladas en un cañaveral de Villa de Leales, en Cruz Alta, en junio de 2012. Sus hermanas reconocieron que eran de Marcela por la vestimenta.

El principal sospechoso siempre fue el concubino: Luis Gabriel Corral (a la derecha en la foto).

Además, la investigación judicial permitió descubrir que Corral tenía una amante salteña que vivía en Tucumán. Paola Carina Castro, una estudiante con la que tuvo un hijo dos meses antes de la desaparición de Marcela.

Ambos quedaron detenidos y acusados por «Homicidio agravado por alevosía». Sin embargo, luego de tres años recuperaron la libertad, porque el caso todavía no llegó a juicio.

Rosana Chiaro, habló con La Gaceta de Tucumán sobre el femicidio de su hermana y expresó que «para nosotros, como familia es muy triste ver que pasaron nueve años y todo sigue impune.

Corral cambió varias veces de abogado y el último que tiene es Gustavo Morales, es conocido porque demora las causas y planteó muchos recursos para estirar los plazos y que todo vaya quedando en la nada».

La mujer lamentó la actuación de la Justicia tucumana que no avanzó en la causa: «La Fiscalía y el Juzgado deberían estar elevando a juicio el caso», resaltó.

«Desde que empezó la causa ningún abogado pudo demostrar que Corral es inocente. Lo único que han hecho es demorar la causa», insistió.

Una hija

Luis Corral y Marcela Chiaro tuvieron una hija llamada Luisana. Al momento del crimen, la niña tenía tres años. Al llegar a Tucumán, las hermanas de la víctima descubrieron que Corral había realizado la denuncia dos días después de haber visto por última vez a Marcela.

Además supieron que la exposición que había realizado en la comisaría fue por «fuga de hogar” y no por «desaparición de persona». Por esa razón, lo que la Policía no inició una búsqueda inmediata. También confirmaron que Corral tenía una doble vida en una relación con Paola Castro.

La niña quedó a cargo de la familia Chiaro. Rosana dijo que hace un tiempo atrás la menor iba a la casa de su abuela y en ese marco se presentó un hombre diciéndole que era su tío. «La niña describió al supuesto tío y era Corral, por eso pedimos una medida para que no vuelva a acercarse, porque él ni siquiera puede salir de Tucumán por orden judicial, pero hay mucha impunidad», resaltó.

La investigación

El fiscal Guillermo Herrera comenzó a investigar el caso en 2012. Nunca creyó los dichos de la pareja de la desaparecida. Y sus sospechas de que él podía tener algo que ver con la desaparición fueron creciendo.

Pidió un allanamiento en la veterinaria en la casa de la amante. En ambos sitios, los policías que actuaron al mando del fallecido comisario Víctor Barraza (fue asesinado años después) encontraron manchas de sangre que supuestamente eran humanas. El investigador no dudó y pidió que los detuvieran.

Otra veterinaria

Corral, mientras tanto, a nueve años de aquel crimen, volvió a abrir una veterinaria, según lo denunció Rosana Chiaro. «Sabemos que tiene una nueva pareja, que abrió una veterinaria en Próspero Mena al 2100, en Tucumán, al lado de una iglesia evangelista, porque ahora es evangelista -precisó-y Paola Castro también está libre y sabemos que le hizo una demanda a Corral por los alimentos para el hijo que tienen en común», agregó.

La hermana de la víctima lamentó las demoras y los obstáculos en la causa. Dijo que tal vez, si Corral no hubiese sido liberado, quizás se hubiera movido más el caso en Tribunales.

«El abogado Morales solo dijo que él no tiene la culpa de que la etapa de la Instrucción está plagada de errores gravísimos, cometidos por el fiscal Herrera, hoy en día, jubilado», afirmó.

«Yo digo que, desde el primer día, Corral siempre tuvo defensa… en todo momento sus abogados podían haber cuestionado la investigación y no lo hicieron, ni aportaron ninguna prueba sobre su inocencia. Después aparece este abogado cuestionando todo y haciendo quedar a Corral como una víctima del sistema penal y tampoco presenta ninguna prueba. Con ese criterio todos los asesinos tendrían que estar libres”, concluyó la esperancina.