Dos investigadoras, una de la UTN Santa Fe y otra de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), lograron desarrollar una formulación que sella fisuras del hormigón de 4 milímetros en una semana usando bacterias no patógenas. Esto les permitió crear CALFIX, la primera empresa de base biotecnológica de la UTN, junto al CONICET y a la UNC, que está desarrollando un sellador y aditivo para hormigones con esta propiedad.
Se trata de una spin-off, en formato de start-up, porque surge de la investigación en dos universidades nacionales. El proyecto contó con el financiamiento del fondo de capital GRIDX para poder desarrollarse. Este fondo, creado en 2015 en Argentina, se dedica a invertir para crear empresas de base biotecnológica. Sus responsables seleccionaron este proyecto de toda Latinoamérica y, luego de pasar diferentes instancias, decidieron invertir para crear esta empresa.
La patente de este desarrollo está en trámite y sería compartida entre la UTN, el CONICET y la UNC. El desarrollo se encuentra en escala de laboratorio y buscan pasar a escala piloto para producir en volúmenes mayores y luego lograr la comercialización.
Microorganismos como mini albañiles: cómo funcionan

“La propiedad que tiene este microorganismo detectado es que produce calcita, un material parecido a la cal, que se va depositando en la fisura y hace el relleno. Lo que se logró con la investigación es que sobrevivan en un ambiente hostil como el hormigón, pero que además generen mayor cantidad de calcita. Como la cal es similar al hormigón en su estructura, el sellado es muy duradero”, comentó la Dra. Anabela Guilarducci, esperancina, docente e investigadora de la UTN Santa Fe, quien en estos momentos se encuentra en Estados Unidos desarrollando diferentes tareas inherentes a su profesión. “Como el hormigón siempre se fisura, lo que busca este producto es que, al ingresar agua y oxígeno, se activen estos microorganismos y empiecen a repararlo. Se trata de bacterias simples, no patógenas, que se extraen del suelo y no revisten complejidad”.
El proyecto surgió en la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Santa Fe. En el Centro de Investigación y Desarrollo para la Construcción y la Vivienda (CECOVI) se realizaron los hormigones para poder hacer las pruebas, testearlo y ensayarlo para verificar que no se vean modificadas sus propiedades. En los laboratorios de la Universidad Nacional de Córdoba, la Dra. Gabriela Paraje, investigadora del CONICET y la UNC, estableció cuál es el microorganismo que tiene esta propiedad especial y qué hay que darle para que sobreviva en un ambiente hostil como es el hormigón.
En cuanto a la aplicación del desarrollo, la doctora Guilarducci relató que: “Técnicamente, se trata de la incorporación de microorganismos para reparar el hormigón en estructuras existentes con la aplicación de un sellador. Además, estamos trabajando para que se pueda incorporar en la elaboración de hormigones nuevos. La idea es que los microorganismos queden ahí, sobrevivan, y estén esperando cuando aparezca una fisura para actuar y repararlo”. El sellador que desarrollaron está pensado para que pueda tener cualquier formato y consistencia, y se puede utilizar para fisuras grandes. “La diferencia con los selladores poliméricos que hay en el mercado es que este, ante variaciones de temperatura, no se fisura porque los compuestos son compatibles con la estructura de hormigón”, remarcó la Dra. Guilarducci.

Los resultados son asombrosos. “En las pruebas de laboratorio, en menos de una semana, el sellador reparó fisuras de cuatro milímetros. Los microorganismos siguen generando calcita con una particularidad, que es una autolimitación: no superan la superficie del hormigón”. “Las instituciones, tanto UTN como UNC y CONICET, nos acompañaron e hicieron grandes esfuerzos para que nosotros lleguemos hasta acá, y esto nos permite visibilizar todo lo que se hace dentro de las universidades argentinas”, remarcó la Dra. Guilarducci.
Historia y futuro del proyecto
“Un pasante de intercambio que vino de Bélgica a la UTN Santa Fe comentó que en su universidad estaban probando reparar construcciones en piedra con microorganismos y, un día, en un congreso, escuchó que un expositor decía: ‘el hormigón es la piedra artificial que creó el hombre’. Ese fue el momento eureka. Yo dije: si pueden reparar piedra, pueden reparar hormigón. Ahí empezamos a ver el tema en el CECOVI de la UTN Santa Fe”, contó la Dra. Guilarducci. “En el 2015 nos habíamos conocido en España con la Dra. Gabriela Paraje y en 2020 la contacté para sumarla al proyecto. Ahí despegó el trabajo. Presentamos un proyecto en la Universidad Nacional de Córdoba en 2023 y empezamos con las pruebas de laboratorio para el sellador. Ahora estamos con un proyecto de investigación en marcha en la UTN para avanzar con un aditivo a incorporar en la elaboración de nuevos hormigones”.