Se trata de Roberto Carrel, un comerciante de 67 años. El domingo sufrió heridas de consideración al ceder un tablón en el sector visitante del estadio de Juventud y a pesar de los esfuerzos médicos su pronóstico continúa siendo reservado. La familia reclama respuestas.
Minutos antes del comienzo de lo que debía ser una fiesta por la cantidad de público y el colorido aportado por los hinchas de Juventud y Unión se produjo un hecho que algunos buscaron minimizar, pero que estuvo cerca de terminar en tragedia.
La tribuna ubicada en el sector visitante estaba llena de simpatizantes y de repente cedió un tablón, ante lo cual varias personas cayeron al vacío.
Las peores consecuencias las padeció un hombre mayor, Roberto Carrel, quien es propietario del autoservicio Danor en 1º de Mayo y Cullen, al que debieron trasladar en ambulancia.
Desde ese momento lucha por su vida y la familia reclama respuestas claras, ya que al parecer nadie dio la cara y mucho menos aparecieron explicaciones respecto a lo sucedido. Sí agradecen a las personas que de inmediato reaccionaron y socorrieron a la víctima, en especial a un profesional que estaba cerca (sería el doctor Pablo Verrone), “quien se portó de diez, un ejemplo”, relataron a este medio desde el círculo íntimo de Carrel.
Apuntan a la falta de mantenimiento de la tribuna y a la ausencia de un control estricto en la previa para que este espacio pueda ser utilizado por la gente.
La foto que ilustra este texto fue tomada por un equipo de Esperancino.com.ar media hora antes del hecho que todavía genera profunda preocupación entre los familiares de Carrel, que siguen preguntando quién o quiénes son los responsables.
A contramano de los que cambian una pauta por silencio cómplice sin importarles la vida ajena -¿vio que en la mayoría de los medios casi no se habla de este asunto?- este portal seguirá de cerca el tema y pensando en lo que sucederá este domingo esperemos que se tomen las precauciones necesarias, será tarde, pero al menos mejor que nunca.
