Los colegas de una radio santafesina dialogaron con Damián Walker, papá de la nena que fue parte de un accidente en la esquina de Chacabuco y Schneider de Esperanza, quien confirmó lo adelantado por Esperancino.com.ar: esta hermosa criatura desde ahora continúa su largo tratamiento en su casa.
«La pequeña esperancina fue diagnosticada con lesión medular C5», dijeron los periodistas de la capital provincial y en el portal de la radio titularon la entrevista con palabras de Damián: «Es una cruz muy pesada de sobrellevar».
Repaso
Durante la charla primero el papá de Nina recordó aquel día, «como cualquier mañana la llevaba a la guardería. Llego a una esquina, le toco la espalda, le quiero dar un beso y cuando me doy cuenta escucho un estampido, ni frené.
Los airbags explotaron y la persona con la que choqué es un médico del hospital que rápidamente la reanimó… Los médicos consideraron un milagro su caso porque creían que no iba a pasar la noche».
Inmediatamente con la voz entrecortada Damián suplicó a los padres que lleven a sus hijos en la butaca, «ellos te compran con una sonrisa pero no hay que dejarse vencer. Nosotros somos los responsables de estas criaturas. Uno se siente muy culpable. Es una cruz muy pesada de llevar, pero vamos a volver a ser una familia feliz».
Destacó la milagrosa evolución de la pequeña a pesar del grave diagnóstico, ya que «a los 8 días de estar en terapia la miré y le hice un juego que le hacía siempre y me sonrió… Con mi mujer estos seis meses dimos la vida y seguiremos luchando. A nosotros nos dieron el alta pero esto sigue».
Ejemplo de lucha
Compartimos algunas frases de Damián Walker de manera textual.
– «Con mi mujer nos unimos más que nunca y sentimos que con lo que nos pasó vamos a estar unidos toda la vida. Ella en estos seis meses fue mucho más que yo».
– «Enfrentamos, peleamos, luchamos, cuando nos poníamos mal Nina lo presentía, es increíble, sabía quién realmente la iba a visitar con amor y con ganas y quién no».
– «Cuando a nosotros nos dijeron que probablemente no iba a pasar la noche, la fe y la unión nos hizo creer que no iba a ser así».
– «Ella en terapia a los 10 ó 15 días del accidente sabía que se hacía de noche e iba a estar sola y lloraba cuando terminaba el horario de visita».
– «Nunca retrocedió Nina, pasó una noche, la otra… Eran interminables y es el momento donde no queríamos que suene el teléfono porque eso significaba algo malo. Fue sorprendente pero siempre avanzó. Nos aferramos a Dios, a los médicos y a la gente que nos alentó a no bajar los brazos».
– «Los tacheros y los remiseros me decían, ‘mi señora prendió una vela por Nina, rezamos por ustedes’, eso fue muy fuerte».