Tienen 33 y 36 años, son socios en las andanzas nocturnas y acumulan ingresos por diversos delitos, por eso los uniformados los conocen muy bien. Fueron apresados casi en simultáneo en la mañana del miércoles con elementos sustraídos. Nombres, apellidos y detalles.
Una rápida respuesta policial del Comando Radioeléctrico permitió esclarecer dos ilícitos contra la propiedad, además de detener a los responsables.
Un llamado al 911 alertó que en Rivadavia al 800 se había perpetrado un ilícito en perjuicio de una vecina de apellido Ríos. Según relató la víctima, los amigos de lo ajeno habían ingresado a su casa mientras dormía, llevándose un celular LG y otro marca Huawei.
Efectivos de la Unidad Regional XI saturaron la zona con varios móviles y al rato lograron identificar a un sujeto que deambulada en actitud sospechosa. Lo identificaron, Franco Paniagua, de 36 años, a quien le secuestraron en su poder los dos celulares de la denunciante y otros dos que aparentemente había robado en Pringles al 1100, donde reside la familia Moya.
Cruzando datos descubrieron que de este último inmueble también se habían llevado una bicicleta Venzo y un secarropas Dream, por lo cual salieron en busca de su cómplice, así lograron detener a Lucas Casas (foto), 33 años, en cuyo poder hallaron la bicicleta y el secarropas.
De esta manera concluyó una eficaz tarea policial que en cuestión de horas pudo llevar tras las rejas a estos dos esperancinos que acumulan ingresos en Comisaría Primera, pero al no tener condena firme para la ley insólitamente “no registran antecedentes”, entonces a las pocas horas pueden volver a hacer de las suyas.
A pesar de la imputación fundamentada que pueda realizar la fiscal Urquiza, mientras como sociedad no les exijamos a los jueces penales que cierren la causas, sea condenando o desligando a los imputados de cada uno de los casos, seguirá funcionando la puerta giratoria… De esta manera, Paniagua y Casas ya deben estar preparando un nuevo golpe.