Los textos de los cuadernos del chofer Oscar Centeno con el relato de cómo se cobraban coimas a empresarios se conocieron el 1 de agosto. En 45 días el juzgado de Claudio Bonadio acumuló tanta prueba que decidió procesar con prisión preventiva a la ex presidente Cristina Fernández de Kirchner como a un numeroso grupo de ex funcionarios y empresarios de primer nivel.
Entre el grupo empresario figura Ernesto Clarens, el financista designado por Néstor Kirchner y Carlos Wagner que fue el encargado de «mover» el dinero recolectado para convertirlo en divisas.
Este hombre fue un colaborador arrepentido y aportó datos al fiscal Carlos Stornelli que fueron elevados a Bonadio quien aceptó la figura en función de la información aportada.
Uno de los elementos principales fue una planilla en la que -al menos para la prensa- se conocieron 86 nombres de empresas en las que figuran los montos contratados y, junto con algunos datos técnicos, la estimación de los sobreprecios que se habrían pagado y que la justicia investiga.
Los mencionados
Entre esos 86 nombres hay tres empresas de las provincia de Santa Fe: Néstor Julio Guerechet SA de Santa Fe; junto a las firmas Obring SA y Edeca SA de Rosario.
Asimismo se menciona a firmas de la vecina provincia de Entre Ríos: Luis Losi SA; José Eleuterio Pitón SA y Lemiro Pietroboni SA.
Funcionamiento
Clarens dijo que «La Camarita, es decir la Cámara Argentina de Empresas Viales, mensualmente me entregaba un listado en el que constaban las obras licitadas, en cada renglón consta una obra, de allí surge la fecha, el número de licitación, la obra licitada, el presupuesto oficial, la empresa adjudicataria y el monto ofertado, en la columna siguiente el porcentaje de sobreprecio, los renglones que tienen un símbolo azul es porque esas obras se adjudicaron competentemente.
El segundo listado corresponde al ranking de las empresas cartelizadas. Las primera cuarenta empresas aproximadamente eran con las que me manejaba yo, el resto no, nunca vinieron».