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Esperancina y ministra de Ciencia y Tecnología: «Hay incertidumbre»

Los recortes presupuestarios dispuestos por el gobierno nacional también se sienten en segmentos estratégicos para la producción y el empleo, como los de ciencia y tecnología.

En diálogo con El Litoral, la ministra del área, Érica Hynes, expresó su preocupación por la interrupción de procesos que requieren años de desarrollo y las dificultades para retener a investigadores. El rol de las universidades, los organismos nacionales y la provincia, en un contexto de crisis que proyecta sombras sobre el futuro.

– ¿Hay actividades que se desarrollan en la provincia que estén afectadas por los recortes en ciencia y tecnología?

– Nuestro ministerio es un articulador entre el sistema científico, tecnológico y el sistema productivo. En el medio tenemos las plataformas de innovación, los parques tecnológicos, los polos y las incubadoras. Donde se produce conocimiento es en el sistema científico-tecnológico y si ese sistema está debilitado o pasando por un mal momento, la producción de conocimiento que tratamos de articular se ve en riesgo. De ninguna manera la provincia puede suplir esa función que es fundamentalmente del Conicet y las universidades, y, en tecnología, del Inti y del Inta, donde se hace investigación, y donde el servicio tecnológico que brindan también se ve afectado. Entonces, ahí empieza el primer desafío: por más que podamos entregar subsidios que le vienen bien al sistema científico-tecnológico (como ocurrió el último miércoles para equipamiento de mediano porte que necesita renovarse todo el tiempo para ser competitivo), no es suficiente. Y cuestiones muy importantes del sistema, como los salarios de investigadores, el ingreso de investigadores al Conicet o a las universidades, son claves para que esos recursos se queden en la provincia.

El país invierte muchísimo para formar sus recursos humanos; los recursos calificados de los que hablamos involucran 10 ó 12 años por encima del final del secundario para ser investigadores, profesores, tecnólogos. Y en otros lugares del mundo esas inteligencias se buscan, en general, para contratos post doctorales o de trabajos en empresas.

– ¿Desde cuándo observan esta situación de quiebre o de merma de recursos?

– Hubo una primera situación de alarma con el no ingreso de un grupo de científicos al Conicet que se dio en diciembre de 2016. Sin embargo, de alguna manera esto se complementó con ingresos especiales en algunas universidades nacionales a través de docentes con dedicación exclusiva, y existía la expectativa de un plan de ingreso de investigadores en las universidades, planificado y creciente. Es decir que el Conicet no iba a ser la única ventanilla de ingreso para estos doctores. Teníamos expectativas puestas en esta posibilidad, porque en muchos lugares del mundo los sistemas de investigación se complementan, y esa parecía una alternativa interesante. Sin embargo, después no se volvió a concretar esa incorporación de recursos y el Conicet tiene un número de ingresos limitados y asociados a temáticas puntuales, en lugares donde hay mucha carencia de investigadores. Y a provincias como la nuestra nos dejan en una disyuntiva porque, a excepción de Rosario y Santa Fe, hay áreas geográficas en las que no tenemos tantos recursos. Por otro lado, e incluso dentro de los lugares donde somos fuertes como Rosario y Santa Fe, hay áreas de conocimiento que nos gustaría fortalecer y no se puede porque se han priorizado lugares del país donde no había investigadores. Es una situación compleja y no se plantea cuál es el plan; si bien se está esbozando un plan 2030 que reemplaza el Argentina 2020, solamente hubo un documento de lineamientos generales y no aparece una cuestión explícita del rol que se espera del sistema argentino. Es decir que solamente están las señales de los hechos: menores presupuestos, menores salarios y recortes, y en base a eso no se puede sostener una discusión y arribar a un consenso.

– ¿En Santa Fe hay programas que estén en riesgo por este contexto nacional o se manejan de manera autónoma?

– Los programas del ministerio tienen un presupuesto provincial; eso continúa como estaba previsto y estamos presupuestando para el año que viene, de acuerdo con nuestros planes. Los programas que dependían de fondos nacionales están viendo esta disminución en la llegada de partidas, una ralentización y mucha incertidumbre acerca de cómo va a ser el próximo presupuesto que viene que se está elaborando ahora.

Por otra parte, Santa Fe no está exenta de mucha preocupación, porque se quitó el Fondo Solidario Federal (Fondo sojero) y es un indicio de que vamos a tener menos recursos ahora, ni siquiera el año que viene. Se está hablando de reservar los recursos para las áreas estratégicas y, en Santa Fe, Ciencia, Tecnología e Innovación se considera un área estratégica para la producción y el empleo. Por eso se está tratando de preservar y mantener esta política de Estado, pero la preocupación es grande.

– ¿Estos temas se plantearon en el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología?

– Nos reunimos recientemente y también allí se expresa que se está presupuestando para el año próximo, pero no hay nada oficial. Nosotros recibíamos como provincia fondos para proyectos de este Consejo Federal; el año pasado hubo una convocatoria por 30 millones y lo que nos manifestaban los funcionarios era que estaban tratando de presupuestar pero no podían garantizar que se mantuvieran las convocatorias el año que viene. Como representantes de las provincias los instamos a lograr que se mantengan porque con este proceso se genera una dinámica que no se puede cortar. Se convoca a las personas, se generan los equipos, y una vez que se está empezando a hacer una actividad que tiene impacto en innovación productiva o en la cadena de valor o en algún municipio, si se corta, cuesta muchísimo volver. No son cuestiones que se pueden financiar, luego desfinanciar, y automáticamente retomar la actividad, porque hasta que empieza nuevamente la rueda lleva muchos años.

El problema es que cuando se producen los hechos es demasiado tarde para dar las discusiones, como pasó con el Fondo sojero que fue un decreto. Una se encuentra ante los hechos consumados y se mezcla un escenario de preocupación con incertidumbre.

Por más que se comparen los presupuestos nominales, en gastos y salarios, y se muestren diferentes indicadores, la realidad es que quienes ejecutan ciencia y tecnología nos dicen: ‘No tenemos fondos, ya no solo para seguir haciendo investigaciones, sino para pagar nuestros gastos de funcionamiento’.