La noticia parece extraída de una escena de acción de una película de clase B: un grupo de personas concretó una increíble acción al interceptar y hacer detener la marcha de una formación ferroviaria, para luego asaltar al maquinista.
El insólito episodio ocurrió minutos después de que el tren saliera de la Estación Belgrano, en Santa Fe, más precisamente en momentos donde circulaba por el kilómetro 1, a la altura de calle Dorrego. Allí varios individuos aparecieron en medio de las vías, en su mayoría armados con palos y piedras, y algunos cubriendo sus rostros con gorros y bufandas.
El maquinista se vio obligado a aminorar la marcha para evitar embestir al grupo. El paso lento de la formación fue aprovechado por los revoltosos (unos 50 individuos aproximadamente) para abordar la unidad y dar rienda suelta a su locura.
Ya con los delincuentes encima el hombre soportó agresiones y debió detener la marcha ante las amenazas que lanzaban contra su persona. En este contexto los cacos sustrajeron la radio operativa de la máquina (la que fue arrancada de un tablero), también un matafuegos de 10 kg y una manga de acople de hierro y goma.
Terminada la demencial incursión sus autores descendieron del tren y escaparon a la carrera en distintas direcciones. Poco después, el maquinista decidió continuar su viaje, aunque cuando llegó a la localidad de Monte Vera se detuvo para realizar la correspondiente denuncia.
Voceros de la empresa comentaron su creciente preocupación ante la reiteración de hechos delictivos contra formaciones ferroviarias. En este sentido apuntaron los sucesivos ataques que se dieron en jurisdicción de Santa Rosa de Lima cuando distintos convoys cargados con soja fueron descarrilados y finalmente saqueados.
Por último, indicaron que hace un tiempo vienen notando que autores ignorados abren las boquillas de los vagones, provocando la caída del cargamento y su posterior robo.