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Dr. Abel Albino, reflexiones de un experto sobre desnutrición

El presidente de la Fundación Conin disertó en Santa Fe y planteó cinco pasos para una gran Nación. Cuestionó a los que hablan de pobreza y no recorren zonas vulnerables y afirmó que la desnutrición es una enfermedad social que debe afrontarse con el trabajo de todos.

Durante dos horas, Abel Albino dejó mudo al auditorio de Jerárquicos, colmado de jóvenes y familias. Atento a sus conceptos y a sus tantos años de estudio sobre desnutrición, el público se emocionó con sus experiencias, se divirtió con sus anécdotas y aplaudió de pie al médico pediatra que el miércoles pasado pasó por Santa Fe.

El especialista realizó un repaso del trabajo en Conin y aseguró que la labor del equipo roza lo político pero no hacen política. «Lo que hacemos puede molestar, pero no es la intención», aclaró Albino. Y se preguntó por qué Argentina pasó del puesto 7 al 86 en el ranking mundial.

«Es mérito propio, nos caímos porque queremos. Somos el sexto país del mundo en riquezas y el primero en relación a los recursos por población. Es sorprendente», afirmó.

Además, el presidente de la Fundación cuestionó «por qué somos así, por qué no queremos al país y nos odiamos tanto. El país es enorme, grande, rico, pero peligrosamente vacío. Lo recorro todo permanentemente. A la mayoría de los que hablan de pobreza nunca los vi en los barrios pobres».

También contó que muchas veces entra a casas donde hay chicos durmiendo en un pozo tapados con perros. «No tienen abrigo, techo, ropa de cama. Se tapan con sangre caliente. Ahí, entendí por qué hay tantos perros en la pobreza. Como se tapan con perros tienen parasitosis, por consiguiente tienen anemia y no entienden nada en la escuela», resumió el médico.

 

Método Conin

Ya enfocado en su trabajo, explicó que siguieron el ejemplo de los japoneses tras la Segunda Guerra Mundial y buscaron a los mejores especialistas. «El mejor en desnutrición era, en ese momento, el doctor chileno Monkeberg. Y tomamos como referencia su modelo, los Centros de tratamientos de desnutridos para ponerlo en marcha en Mendoza».

A través de la investigación, su equipo sostuvo que la desnutrición es el resultado final del subdesarrollo. «De nada sirve que alimentemos a un chico y devolverlo al ambiente hostil del que proviene. A los 15 días, estamos alimentándolo de vuelta. No sirve. Si queremos quebrar la desnutrición, tenemos que hacer un abordaje integral de la problemática social que le da origen», detalló el médico pediatra.

Entre sus argumentos para el desarrollo están: educación nutricional, educación para la salud, lactancia materna, jardín maternal, jardín infantil, estimulación temprana, escuela de arte y oficio, programa de educación agraria, lecto-escritura para analfabetos, club y escuela de y para padres, documentación y legalización de la familia, inmunizaciones, agua corriente, agua caliente, luz eléctrica, cloacas y asistencia alimentaria complementaria. En ese sentido, reiteró que el hambre es un síntoma y la desnutrición es una enfermedad que no se resuelve en 15 minutos. «La pobreza no es la consecuencia de la mala distribución de la riqueza. Hace falta preservar el cerebro y luego educarlo», finalizó Abel Albino y resumió los cinco grandes pasos para una gran nación: preservar el cerebro, educar, cloacas, agua corriente y caliente y red eléctrica.

 

Fuente: Esperancino.com.ar y El Litoral.com.