Un religioso de la comunidad católica del Pequeño Cottolengo «Don Orione», ubicada en localidad santafesina de General Lagos, quedó detenido tras una audiencia imputativa desarrollada en los tribunales rosarinos.
La jueza Mónica Lamperti aceptó la imputación de tres hechos de abuso sexual agravado -uno de ellos calificado como gravemente ultrajante- contra internos que padecen distintos grados de discapacidad.
Se trata del cura Juan Aveiro, de 53 años, quien fue separado de la institución y trasladado preventivamente a Buenos Aires por el superior provincial de la orden.
El «Hermano Juan» fue acusado el mes pasado por un interno de 20 años del Cottolengo «Don Orione», ubicado en la ruta provincial 21, jurisdicción de la localidad de General Lagos, a 25 kilómetros al sur de Rosario.
Una empleada, cuyo testimonio fue incorporado a la causa judicial, aseguró: «Yo estoy muy cerca de donde él trabaja y he visto que él estaba manoseando a otro chico».
La misma mujer dijo ante la fiscal que «al chico que yo vi que manoseó no se sabe defender y no se sabe expresar».
Los hechos fueron denunciados por la víctima, primero en su entorno más cercano y luego a las autoridades de la institución, informaron fuentes del caso.
El responsable del Cottolengo, padre Aníbal Quevedo, y la coordinadora Técnica formalizaron la denuncia ante el Área de Investigación en Violencia de Género, Sexual y Familiar de los tribunales de Rosario.
Según la declaración de la testigo, el presunto abusador «es como que lo tenía comprado al chico… Una vez le regaló un celular y a la semana una tablet».
Dijo también que el hombre «le compraba cerveza» y que el chico «no comía en el hogar porque se iba a comer con este hermano».