De manera unánime el tribunal declaró culpable al sacerdote Justo José Ilarraz de la promoción a la corrupción de menores agravada por ser encargado de la educación en cinco casos, y por abuso deshonesto agravado por ser guarda de educación en dos hechos en concurso real, por lo cual fue condenado a la pena de 25 años de prisión de cumplimiento efectivo, más costas y asesorías legales.
Al inicio de la lectura la jueza hizo hincapié en la decisión de mantener el anonimato de cada una de las víctimas, de sus derechos al resguardo de la intimidad y la decisión de no hacer lugar a los planteos de vulneración de principios y prescripción realizados por la defensa.
Por otra parte se indicó que se hizo a lugar el pedido de prisión preventiva del condenado bajo la modalidad de arresto domiciliario hasta que la condena sea efectiva y, en consecuencia, se revocó la excarcelación que oportunamente se le concediera.
Para este trámite el condenado designó a una persona que suscriba el acta de custodia y se haga cargo de la misma. Se le colocará una pulsera o tobillera para control de la medida.
