Además de los vecinos que padecen los continuos golpes al bolsillo, en nuestra ciudad primero fueron los dirigentes del Cicae, luego los ediles del PJ y su par Marcelo Dellaporta (PS), y ahora el concejal radical Pablo Comesatti -a la vez presidente del grupo NEO-, quienes hicieron ver sus críticas a la Nación por la fuerte quita de subsidios en la energía eléctrica y el gas, lo que derivó en subas considerables muy por encima de la inflación y ni que hablar de los incrementos salariales.
También Guillermo Bonvin (Pro Cambiemos) tuvo la valentía de opinar del tema, aunque apuntó principalmente al gobierno provincial.
Como señalamos en este portal, noticia que generó enorme malestar social, la que se llamó a silencio es la edil Norma Andrea Martínez (UCR Cambiemos), quien después de estar casi las 24 horas en los medios hablando de su acompañamiento a los vecinos ante cada problema «se borró» debido a los favores políticos que les debe a los funcionarios nacionales y también a algunos de la provincia, con quienes estrechó lazos durante más de una década… Hablamos de dirigentes radicales con quienes construyó una amistad muy profunda.
El texto
Compartimos el documento emitido en las últimas horas por el doctor Pablo Comesatti.
Pocas veces en la historia de los países el peso del «achique del gasto público» impactó tan de lleno en quienes menos tienen como ahora en Argentina.
Frente a las políticas populistas vividas a lo largo del gobierno kirchnerista, donde «nada era lo que en realidad era», con secuelas devastadoras especialmente en el ámbito energético, desmantelando al país de su nutriente fundamental para crecer y desarrollarse, encontramos que el actual gobierno nacional las contrarresta aplicando viejas políticas neoconservadoras, es decir, recurriendo al bolsillo de los que menos tienen y especialmente de la tan golpeada clase media.
Nadie desconoce la mentira que heredamos y que la fiesta y los platos que otros rompieron más temprano que tarde alguien iba a tener que pagar.
Seria de necios negar que con el atraso tarifario de casi una década (con promedios inflacionarios anuales al 20%) la ecuación no cerraba y había que tomar cartas en el asunto, pero no creemos ni en la forma, ni en el método que desde la Nación se tomó al respecto: la quita de subsidios a la energía fue y es tan abrupta y tan brutal, recayendo sobremanera en quienes menos tienen y en la clase trabajadora especialmente, que a diario hace trizas proyectos y sueños de quienes siempre apostaron por el país.
Hoy la «luz», ayer hoy y mañana «los combustibles», el próximo tarifazo «el gas» y así seguiremos sin saber cuál es el fin o mejor dicho… hasta que el bolsillo aguante.
Detrás del «achique del gasto público», de los fríos números, hay gente, personas de carne y hueso que se alimentan, se visten y sueñan con vivir mejor, es el deber de todo dirigente ir en su ayuda y agudizar el ingenio para que el ajuste y el esfuerzo sea parejo para todos y no siempre los mismos paguen los platos que otros rompieron.