Ganar un partido no es todo, mucho menos en categorías formativas. Es un concepto que últimamente se está perdiendo, pero un técnico esperancino lo ejemplificó de la mejor manera en una competencia de básquetbol provincial.
Muchas veces los medios masivos de comunicación de la zona destacamos actitudes o gestos que resaltan a nivel nacional y nos olvidamos de cosas que pasan a unos pocos metros. En este caso resaltamos el ejemplo de un técnico esperancino.
No caben dudas que el deporte cada día es más competitivo y el apuro por ganar lamentablemente también se observa en las categorías formativas de la mayoría de las disciplinas, máxime cuando se disputan instancias importantes, aunque afortunadamente siempre surgen ejemplos de buenas actitudes que merecen conocerse.
Las U15 de básquet de Alma Juniors el año pasado avanzaron en la etapa provincial y su rendimiento les posibilitó llegar al nacional, donde la gran performance llevó a las chicas a quedar entre las 16 mejores del país.
En la actual temporada, al tener varios cambios en la conformación del plantel, las dirigidas por Matías Guilarducci no arrancaron bien, pero se recuperaron y el fin de semana ganaron dos partidos claves en Rosario, lo que le dio a Alma la clasificación entre los seis que definirán al campeón de 2019 a lo largo y ancho de la bota santafesina.
Contamos estos detalles para que comprendan el contexto de lo sucedido en la Cuna de la Bandera el sábado pasado, ya que en el segundo encuentro, a pesar de haber muchísimas cosas en juego, hubo un gesto del DT esperancino que merece trascender para que se pueda tomar como ejemplo.
Alma Juniors ganaba con bastante comodidad y ante la impotencia de las rivales Guilarducci les pidió a sus dirigidas que aflojen… Sí, leyó bien, al ver que las chicas del otro elenco estaban muy nerviosas y algunas lloraban porque eran superadas, el entrenador aprovechó el minuto para decirles a las suyas que bajen el pie del acelerador.
No fue todo, enseguida realizó varios cambios de manera que el pleito pueda ser más parejo.
Para que se entienda en su totalidad este gesto: la diferencia de gol era importante porque en caso de igualdad de puntos entre dos equipos las ubicaciones se definían por tantos a favor y en contra. Guilarducci privilegió factores humanos en vez de pensar sólo en sus intereses.
Además, en un momento le cometieron falta a una de las basquetbolistas de Alma, pero el árbitro no cobró nada, cuestión que desembocó en un aireado reclamo por parte de la joven… El DT, que siempre se mantiene sereno, saltó al rectángulo de juego para pedirle que no proteste y más tarde charló mano a mano para hacerle entender que era mejor ocuparse para mejorar el juego colectivo y no poner el acento sobre las decisiones de los jueces.
Por suerte acá no vale eso de que “el fin justifica los medios” ni nada que se le parezca, porque existen otras variables a tener en cuenta sobre todo en las categorías formativas… Después la pelota puede pegar en el aro y salir o entrar, pero sería bueno que no se pierdan los valores fundamentales del deporte, ya que no deja de ser un juego.
Con seguridad habrá otros ejemplos similares y nos comprometemos a compartirlos, aunque hoy es el turno de esta acción del joven entrenador de “Las Camaleonas”, quien no realiza gestos ampulosos para que lo vean en la tribuna, no les grita a las chicas y menos todavía las insulta, como hacen algunos que intentan demostrar “carácter”; por el contrario, jamás vende humo y cultiva el bajo perfil.