El Enfoque de Pobreza Multidimensional basado en derechos, realizado por el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), mide las carencias monetarias y no monetarias, donde incluye: alimentación y salud, servicios básicos, vivienda digna, medioambiente, educación, empleo y seguridad social.
El crecimiento en la pobreza multidimensional fue de casi 5 puntos porcentuales en un año. Si se tiene en cuenta que la población urbana es de unos 40,5 millones de habitantes, en 2017 había unos 10.773.000 pobres multidimensionales urbanos, un 26,6% de la población, pero el año pasado esa cifra creció hasta alcanzar los 12.676.500, el 31.3%. Es decir 1.903.500 nuevos pobres.
«Los más empobrecidos han sido los sectores obreros y las clases medias bajas», dice el informe.
Otro aspecto preocupante es el aumento de hogares con desempleo o empleo informal, sin registro (sin aportes ni obra social), que paso del 29,2 al 32,2%. También hubo un leve aumento en la cantidad de hogares con dificultades alimentarias o de atención sanitaria, del 21,6 al 22,8%.
Además, dos de los componentes de «carencias en alimentación y salud» registraron la mayor incidencia desde 2010: el 17,5% de los hogares no accedió a atención médica en 2018 y el 17,3% no pudo obtener los medicamentos que necesitaba.