Envianos fotos, videos
o consultas:
3496 534414

A 11 años de un brutal femicidio en Esperanza: mató a su pareja de 15 puñaladas

El 27 de enero de 2011 se produjo un brutal femicidio en Esperanza.

Ramón Cornelio Aguilar, un jardinero correntino de 45 años, radicado en la ciudad desde hace más de dos décadas, mató a su pareja en una vivienda ubicada en Simón de Iriondo y Nuevo Torino, en barrio La Orilla.

Esa mañana, apenas pasadas las once, la pareja mantuvo una fuerte discusión en el dormitorio de la casa.

Y lo que empezó como un cruce verbal derivó en un ataque a punta de cuchillo, cuyo saldo fue la muerte de Delia Ester Nuñez, que cayó sin aliento en la puerta de calle, en un desesperado intento por escapar de su compañero.

Delante de su hijo de 9 años

La mujer tenía 33 años, también era oriunda de Corrientes y tenía cinco hijos de entre 7 y 16 años. Uno de ellos, el de 9 años, fue el único testigo del crimen y quien a pesar de su corta edad reveló la verdad de lo ocurrido.

Luego de varios días de internación, puesto que Aguilar intentó matarse después del acto de brutalidad cometido, en su primera declaración indagatoria el acusado ensayó una historia en la que su mujer aparecía como la iniciadora del ataque armado.

Le dijo al juez que Nuñez tomó un cuchillo y le dio un puntazo por la espalda. Luego él le quitó la daga y enceguecido de furia comenzó a apuñalarla.

Sin embargo el pequeño testigo desmintió ese relato diciendo que su papá había sido el único responsable y que su madre solo trató de defenderse. Una muestra de ello son los cortes en manos y antebrazos, símbolo irrefutable de un desesperado intento por evitar que las estocadas llegaran al cuerpo.

Conmoción

Alertados por una vecina los primeros en llegar al lugar fueron los policías del Destacamento Nº 1 de La Orilla. Pero ni bien advirtieron la gravedad de caso pusieron en conocimiento a la División Judicial de la Unidad Regional XI del departamento Las Colonias, que estaba a cargo del comisario Cristian Wilhjelm.

La detención de Aguilar fue toda una sorpresa para sus vecinos, incluso para quienes lo conocían por su destreza en el arte de la jardinería. Aguilar no era un simple jardinero, sino uno muy conocido, ya que se lucía ordenando parques de reconocidos empresarios y gente de alto poder adquisitivo.

Según trascendió Aguilar y Nuñez ya no vivían juntos e incluso la justicia había ordenado una medida de distancia.

Finalmente confesó

Compungido por la muerte de su mujer y por la acusación de su propio hijo, Aguilar acabó por confesar el crimen en dos ampliaciones de indagatoria, solicitadas por su abogado defensor, Carlos Chena.

El día del crimen Aguilar fue hallado bajo la ducha, encerrado en el baño, totalmente ensangrentado y con cortes en el abdomen. A sus pies se encontraba el cuchillo con el que ambos resultaron heridos y un teléfono celular que también fue secuestrado.

En abril del mismo año el juez de Instrucción Penal de la Séptima Nominación, Diego Andrés de la Torre, dictó el procesamiento por “homicidio simple” (el agravante judicial de femicidio aún no existía) y confirmó la prisión preventiva que venía sufriendo Aguilar desde el 27 de enero, día en que ocurrió la tragedia.

De esa manera rechazó el pedido de libertad que realizó su abogado defensor y avaló el pedido de prórroga de la fiscal Elena Perticará.

Lo último que se supo de él fue que estaba en la cárcel de Las Flores, a la espera del juicio, pero los vecinos aseguran que está en libertad y que reside en el mismo barrio La Orilla.

Antecedentes

Tenía al menos un antecedente, en un caso por “lesiones dolosas”, también con arma blanca. Además, en noviembre de 2010 la Justicia Provincial dictó una “medida autosatisfactiva de distancia del hogar”, a pedido de Delia Nuñez.

Autopsia

En principio, el imputado dijo que le había dado dos o tres puntazos, pero en realidad “fueron muchas más” -quince heridas- confirmó el forense que realizó la autopsia del cadáver de Delia Nuñez.

Con los abuelos

Los cinco hijos de la pareja, todos menores de edad en ese momento, quedaron bajo la custodiad de los abuelos maternos, que vivían en Mercedes, en la provincia de Corrientes.

En primera instancia se los entregaron a un hijo del primer matrimonio de Aguilar, de 23 años, pero al otro día, cuando se convocó a la familia de la víctima para la entrega del cadáver, se hicieron cargo los abuelos.