Policiales

Policía detenido en Las Colonias ayudaba a robar cables de la EPE: hay escuchas telefónicas

Según lo expuesto durante la última audiencia, la investigación de la banda de delincuentes liderada por un policía de San Agustín comenzó en febrero, a raíz de una serie de robos de cables de la EPE en distintas localidades del departamento Las Colonias. En ese marco se detuvo a dos muchachos, uno de ellos menor de edad, y al peritar el teléfono del último de ellos “se hace un filtrado de llamadas y se ve que se contactaba con el oficial Diego Gil los días de los ilícitos”, afirmó el fiscal del caso Alejandro Benítez -que estuvo acompañado por la fiscal de Delitos Complejos María Laura Urquiza-. Esa fue la punta para descubrir la asociación ilícita, ya que gracias a esto se intervino el teléfono del policía (aunque en ese entonces se desconocía que formaba parte de la fuerza).

Conversaciones secretas

“Surgen una serie de conversaciones, de las cuales hemos escuchado los audios, en donde se advierte una relación entre -el coimputado- Julio Ramón Helguero y Diego Sebastián Gil”, marcó el juez Jorge Patrizi. Hubo múltiples comunicaciones a través de whatsapp entre los dos hombres en los momentos previos y posteriores a la entradera a un tambo ubicado en Colonia San José, la noche del primero de mayo, “en los que -Gil- podría estar alertando o dando instrucciones” a los miembros de la banda.

“Las llamadas por whatsapp no pueden ser interceptadas telefónicamente” por más de que el número esté intervenido, por eso “cuando Helguero le dice -a Gil- que tenía que hablar de algo importante, este le responde ‘hablame por whatsapp’. Eso pocas personas lo saben, pero los empleados policiales sí” destacó Patrizi. Por esto, “lo que se ha grabado, lo que se ha podido verificar, es sólo una mínima parte de una real y evidente participación” de Gil en la asociación ilícita.

Uno de los puntos centrales en la discusión en torno a la prisión preventiva fue el rol que cumplía el oficial de policía en la banda. La fiscalía lo imputó como jefe u organizador de la asociación ilícita, pero el abogado defensor planteó que de la investigación surge que Diego Gil actuaba como “datero” o “instigador”, no como un miembro de la banda. Sin embargo, para el juez “no podemos dejar de tener en cuenta que los hechos ocurrieron en una zona determinada, donde Gil tiene conocimiento -del lugar-. Asimismo, cuando -en la conversación- deja librado a Helguero que elija con quiénes van a estar, está dando cuenta de que conoce que hay otras personas más”.

Existen fuertes sospechas para creer que el policía estaba al tanto de que había más sujetos involucrados en las entraderas porque trabajaba en la seccional que tiene jurisdicción en la zona donde ocurrían, llegando incluso a estar involucrado en la investigación de varios de los casos.

“Entonces, ese ‘formar parte’ de Gil consiste en brindarle determinada protección, antes y después del hecho, a las personas con la cuales Helguero cometía los ilícitos. Esa no es una mera colaboración -sino que- esto forma parte de un dato necesario que hace a la posibilidad de la comisión del hecho, y asegurarse luego la posibilidad de no ser descubierto”. Brindaba un “apoyo especial, esa es su función específica”.

“Un mensajito”

El juez Jorge Patrizi resaltó la posibilidad de entorpecimiento probatorio que existe debido a los contactos del oficial Diego Gil. En una de las escuchas “un policía le está indicando que su línea telefónica está intervenida”, esto “da la pauta de que tiene contactos y tiene la posibilidad de eludir el accionar de la Justicia”.

Además, el peligro de entorpecimiento se da porque hay personas prófugas en la investigación, y por su especial conocimiento de la zona donde se cometieron los robos, de las víctimas y de los testigos.

En otra de las escuchas Gil dice que “tenemos que hacerle llegar un mensajito” a un testigo que brindó datos en la investigación de “la banda de Las Vegas” -el imputado la llama así en referencia al barrio de Santo Tomé donde residen los miembros-. Para el magistrado el punto de inflexión está en “cómo habla de cómo se tiene que trabajar para entorpecer la labor judicial o investigativa”.

Por esto, resolvió convertir la detención en al que se encontraba Diego Sebastián Gil desde el pasado lunes, en prisión preventiva.

Fuente: El Litoral